Narcissus cordubensis

9 Diciembre 2009
By El tabernero


Narcissus cordubensis no es el pinturero concejal de festejos ni el atusado presidente de las peñas, ¿esperabas algo así? ¡pues no!. Narcissus cordubensis es una pequeña y silvestre florecilla de intenso amarillo perol, que crece en el norte de la sierra cordobesa y que los lugareños conocen con el nombre de “Junquillo de olor” o “Narciso de río”. Este narciso tiene el honor y el privilegio único en el mundo de llevar el gentilicio “cordubensis” en su nombre de inventario.
Este narciso endémico del Suroeste de la Península Ibérica, está incluido en el Catalogo Andaluz de Flora Silvestre Amenazada como especie vulnerable, y también en el catálogo extremeño.

DESCRIPCIÓN:
Planta bulbosa, de pequeña talla –hasta 40-50 cm-, con hojas estrechas y flores llamativas, olorosas, de color amarillo intenso. Pertenece al género de los narcisos (Narcissus), cuya flor se compone normalmente de una parte inferior en forma de tubo, que se abre en su extremo superior formando 6 tépalos o falsos pétalos, sobre los que se dispone una corona o trompeta. En este caso, el tubo es alargado, sin apenas mostrar ensanchamientos, y la corona es muy achatada, en forma de copa. El bulbo se sitúa a bastante profundidad .en torno a 10 cm- y posee una túnica exterior lisa, de color castaño oscuro.

HÁBITAT
Vive desde los 400 a los 900 metros de altitud, habitualmente cerca del agua, colonizando riberas de arroyos, cañadas y ríos. Es frecuente observarlas en juncales y herbazales ribereños más o menos densos, aunque tampoco faltan en los majadales más húmedos, preferentemente sobre suelos derivados de rocas silíceas. No obstante, Narcissus fernandesii abunda igualmente en terrenos arcillosos húmedos derivados de calizas, como ocurre en los arroyos que atraviesan las caleras que jalonan la parte septentrional del término de Belalcázar.

DISTRIBUCIÓN
Las dos especies aquí citadas son endemismos ibéricos del territorio botánico luso-extremadurense, que abarca buena parte del Suroeste de la península Ibérica, alcanzando su óptimo en las tierras de la Extremadura española. N. jonquilla se reduce casi en exclusiva a Extremadura y las provincias limítrofes; la distribución de N. fernandesii parece ser algo más amplia, extendiéndose más hacia el sur.

USOS
El uso más popular de esta especie ha sido y sigue siendo el ornamental, recolectándose los tallos para formar pequeños ramos, fuertemente olorosos. Sería recomendable el cultivo de esta especie, ya que al recogerse las flores en la naturaleza se impide la producción de nuevas semillas, lo que a largo plazo puede conllevar un importante declive de las poblaciones.

Los narcisos no son tóxicos por contacto, aunque su savia puede irritar las pieles más sensibles; a cambio, los bulbos y hojas poseen sustancias muy tóxicas por ingestión, incluyendo el alcaloide conocido como ‘narcisina’, que constituye la principal forma de defensa de la especie contra los herbívoros. El ganado tiende a respetar instintivamente esta especie, lo que justifica que aparezca con abundancia en los arroyos que vadean los majadales, donde pocas especies suelen resistir el pastoreo intensivo.

Fuentes:
http://www.belalcazar.org/Fauna-%20flora/fichas/junquillos.htm
http://www.alpinegarden-ulster.org.uk/POM/POM_Narcissus_cordubensis.htm
http://zorruno.blogspot.com/2007/02/poca-de-junquillos.html

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