Sangre en Baena
Hubo un tiempo en que, por cosas de la vida, recorría con frecuencia, por carretera, el trayecto entre Córdoba y Granada, ida y vuelta. Lo hacía a lomos de un animal mitológico llamado “la Alsina Graells”. No había circunvalaciones ni atajos, el trayecto duraba casi tres horas y en su curso, a pesar del nombre de “directo” que recibía el ómnibus, hacía parada en Baena, delante de un bar. La compañía de trasportes obsequiaba a los viajeros con un vale canjeable por una consumición en ese establecimiento. Yo me los solía guardar y luego los usaba de dos en dos. Me pedía un cóctel de mi cosecha y descubrimiento: un Puleva de vainilla con anís “La Cordobesa”, del dulce.
A la ida o a la vuelta, siempre me llamaba la atención la visión formidable del casco antiguo de Baena encaramado al cerro y con las torres apuntando al cielo. Recuerdo en particular un día en que regresaba desde Granada haciendo el trayecto por enésima vez. Caía la tarde y con ella chubascos dispersos. Al salir de Baena iba yo leyendo cualquier cosa cuando unas extranjeras que iban al lado me dieron un golpe en el lomo del libro. Me dijeron: “¿Cómo puedes seguir leyendo teniendo a tu alcance este espectáculo?”. En efecto, me volví para atrás y por la ventanilla de “la Alsina Graells” tuve la siguiente visión espeluznante: la Luna casi llena levantándose por detrás de las casitas blancas del pueblo, alumbradas de plano por un sol poniente y dorado, y todo enmarcado en un arco iris que parecía pintado. “No hay nada más bonito en la Tierra”, me dijeron. Ese día estuve de acuerdo con ellas.
Me he acordado de esa vista de Baena muchas veces. Pero desde que supe lo que pasó en ese pueblo en tiempos de nuestros abuelos ya no he podido evitar que se me amargue el espectáculo. Se me sigue poniendo el vello de punta, pero por otros motivos.
Lo que sigue está basado sobre todo en la obra de Francisco Moreno Gómez, 1936: el genocidio franquista en Córdoba. Editorial Crítica, 2008. Las noticias sobre la caída de Baena en manos de los fascistas empiezan en la página 363. A partir de la página 437 se narra el desgraciado intento de liberación de la ciudad por las tropas del general republicano Miaja. En esta página hay una versión del episodio por el mismo autor, pero de su libro de los años ochenta y por tanto menos acabada. De esas páginas he tomado también los retratos de los principales criminales implicados en los hechos.
La Baena de los años 30 del siglo XX vivía sometida a un régimen feudal de trabajo en el campo. Las familias de los señoritos ostentaban apellidos aún conocidos por esos lares: Onieva, Prado, Santaella, Alcalá, Rojano, etc.
Los colectivos reaccionarios de Baena llevaban meses preparando una revolución fascista cuya inminencia parecía ignorar solo el gobierno de la República. El líder de la sublevación fue el teniente de la Guardia Civil y ex legionario Pascual Sánchez Ramírez. Tuvo un papel destacado, también, el jefe local del partido fascista, Falange Española y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FE y de las JONS), Manuel Jiménez Pérez.
En cuanto estalló la sublevación, la Guardia Civil y los reaccionarios armados ocuparon el centro del pueblo. Los grupos partidarios de la legalidad democrática establecieron un comité de defensa en las afueras, en el edificio conocido como Asilo de San Francisco. Armados con pocas escopetas de caza y multitud de aperos de labranza, los campesinos, obreros, sindicalistas y otras personas leales a la República iniciaron el asalto a la ciudad, que fueron tomando casa por casa aplicando un método original: pasaban de una vivienda a la otra haciendo agujeros en los muros. Hacia el 20 de julio habían tomado ya casi todo el pueblo.
Los revolucionarios fascistas resistían en varios bastiones, entre los que destacaban el ayuntamiento, el cuartel de la Guardia Civil, telefónica, el hospital Jesús Nazareno, el convento Madre de Dios, el castillo y varios domicilios de derechistas.
Las fuerzas republicanas iban deteniendo a los revolucionarios fascistas en el Asilo de San Francisco, a medida que iban ocupando barrios y dependencias del pueblo. Los fascistas resistieron (con varios rehenes en su poder) en el cuartel de la Guardia Civil hasta el 28 de julio.
Baena parecía ya liberada por los republicanos cuando el mismo 28 de julio salió de Córdoba (ocupada por los fascistas desde el 18 de julio) una gran columna al mando del coronel sublevado de regulares Eduardo Sáenz de Buruaga (mmm… me suena el apellido), con el ex diputado Fernández Martos y el teniente de la Guardia Civil Francisco Roldán Écija, entre otros mandos. Se trataba de una fuerza impresionante, con artillería, legionarios, moros, etc. Entraron por el sur, y hacia la hora de la siesta pasaron el arroyo Marbella. Tenían tomado prácticamente el pueblo para las 5 de la tarde, pero en vez de culminar la ocupación se detuvieron a aplicar represión, de modo que tras tomar el cuartel de la Guardia Civil decidieron no seguir hacia el Asilo de San Francisco, donde se hallaba detenido un centenar de derechistas, en poder de las fuerzas republicanas.
Buruaga se retiró al Casino, situado en un lugar de Baena conocido como “El Paseo”, en realidad la plaza del ayuntamiento. Los revolucionarios fascistas fueron asaltando casa por casa, matando a muchos de sus ocupantes y deteniendo a muchos otros. Los detenidos, por centenares, fueron llevados al Paseo. Los detenidos, la mayoría hombres (aunque no faltaban mujeres y niños) iban siendo colocados estirados boca abajo en la plaza, en hileras paralelas separadas entre sí por unos veinte centímetros. El teniente Pascual Sánchez Ramírez, con otro teniente traidor de la Guardia de Asalto, Francisco Salas Vacas, iban pasando por ese espacio y descerrajaban uno o varios tiros a las personas tumbadas. Una a una. Fila por fila. El coronel criminal Sáenz de Buruaga contemplaba el espectáculo tomando refrescos desde el Casino. Sánchez Ramírez aseguraba que seguiría dando dando tiros hasta que le saliera callo en el dedo.
Los testimonios son estremecedores. “La sangre corría por la calle como agua de lluvia”. “Hacían estirar a los detenidos que iban llegando sobre la sangre de los anteriores fusilados, y continuaban disparando sus pistolas”. “La sangre corría desde la plaza del ayuntamiento por la calle del Moral y por la Calzada”.
La noche del 28 de julio, los pocos republicanos que quedaban en el Asilo de San Francisco dieron muerte a muchos de sus detenidos (hubo 81 muertos y 44 supervivientes) y se dieron a la fuga.
Los fascistas prolongaron la matanza en la plaza durante los días 28, 29 y 30 de julio de 1936. Desde entonces pasaron a fusilar a la gente en el cementerio. En Baena la revolución fascista dejó un mínimo de mil víctimas en total, estimación a la baja. Están documentados más de 600 huérfanos. Más de 300 personas perecieron en la masacre de la plaza del ayuntamiento. A las mujeres de izquierdas que sobrevivieron las pelaron y les dieron aceite de ricino, se han documentado casos de abusos sexuales.
El teniente ejecutor, Sánchez Ramírez, fue condecorado luego con la medalla del mérito militar, en setiembre de 1936, galardón impuesto por Sáenz de Buruaga en la misma plaza, ante una imagen de Jesús Nazareno y un altar. Sabida la historia de la guerra en Baena se comprende cabalmente el sentido de la palabra “revanchistas” espetada por el actual alcalde de Baena a los concejales comunistas que exigieron la retirada de un crucifijo del salón de plenos. Porque, en palabras de Francisco Moreno Gómez, “En ningún otro pueblo de Córdoba pervive todavía hoy, como en Baena, una célula reaccionaria tan fuerte, que actúa como fuerza de choque contra la memoria histórica de los vencidos y masacrados, imponiendo su ley de silencio y de miedo, minimizando la masacre de la plaza y magnificando la del Asilo, a la vez que dan pábulo a una especie de ‘contrahistoria’, de la mano de ciertos aficionados (el teniente Rivas y otros), clonaciones menores de Pío Moa, en pro de la destrucción de la verdad histórica”.
En 1937 se colocó una lápida en el Asilo de San Francisco que relacionaba 79 nombres de víctimas de derechas. Ignoro si la placa sigue en su lugar. Lo que sí sé es que en toda Baena no hay ni un solo monumento, placa o memorial que evoque la masacre de la plaza del ayuntamiento. Eso sí, hay un Monumento a los Olivareros y Olivareras, otro a los tambores y bombos de España, otro al Virrey del Pino, otro a José Amador de los Ríos, otro al Judío (pero no a los hebreos, sino a una especie de cofradías carnavalesco-semanasanteras), otro al León de Iponuba, otro al Crismón de Baena, otro más al Tambor, y uno a Valverde y Perales.
Pedir la retirada de un crucifijo es tildado de “revanchismo”, interesarse por el paradero del cuerpo de un hermano caído en estos crímenes es “reabrir viejas heridas”, referirse a la memoria de las víctimas “obsesionarse con cosas de la historia”. Y ahí sigue el Cristo con su sangre, lo que pasa es que es de mentirijilla, los torturados y ensangrentados de verdad, en Baena no se ven, no se exhiben, no se comentan, no se celebran. No existen.




Esta era la programación del cine en Baena, unos meses antes de la explosión sangrienta. Corresponde a una publicación con motivo de las fiestas de 1935. En ese momento la República laica está en pleno funcionamiento. Es evidente el divorcio entre el “presunto” gusto popular y las ideas del Gobierno. Me recuerda enormemente a la situación actual de la ciudad de Córdoba. Una ciudad europea, sujeta a una Constitución láica, donde me dicen que tengo que ser moderno pero nos condenan a una semana santa perpétua.
¡Qué poco han cambiado las cosas!
Estimado vecino de la calleja de las flores:
Lo de San Francisco fue una salvajada cometida por los izquierdistas: hachazos, cal viva, ojos arrancados, niños abiertos en canal, personas colgadas…
En el paseo hubo fusilamientos, despues de diez dias de intensa lucha, y es cierto que murieron muchos inocentes junto a otros que no lo eran. Previamente las izquierdas quemaron cinco iglesias y el hospital. Mataron a inocentes, incluso quemándolos vivos.
También hubo muertos en combate, en ambos bandos, y por otras causas.
Las cifras de la represión fueron magnificadas por unos para tapar lo sucedido en San Francisdo, y por otros para atemorizar al contrario. Mira las hemerotecas, todas las hemerotecas. Mira los archivos, todos los archivos.
Espero que estas lineas te sirvan de reflexión. Pásate por Bsena y pregunta a las famlias de los fallecidos en San Francisco y de los que recogieron los cadáveres.
Es justo recordar a los inocentes de ambos bandos, pero no se pueden mezclar lobos y ovejas. Los que hicieron la salvajada de San Francisco no son ovejas precisamente.
Por lo demás, espero que pase este frio invierno y que llegue la primavera para que la Calleja de la Flores esté tan hermosa como siempre.
Por lo demás espero seguir manteniendo buena relación de vecindad.
Saludos,
Una de las propuestas más curiosas, aunque ciertamente no la más espeluznante, de nuestro estimado vecino en su intervención anterior, consiste en ese consejo de que mire todas las hemerotecas y todos los archivos.
En ningún asunto tiene sentido semejante consejo pero se ve que en este tema sí se puede plantear una propuesta como esa para descalificar al interlocutor. Ni en esta taberna ni en ningún sitio normal se ha descalificado jamás ninguna opinión por no haber consultado todas las hemerotecas ni todos los archivos. Porque lo normal y razonable para la ciudadanía corriente es formarse una opinión a partir del trabajo de los profesionales serios y cualificados que sí han estudiado todas las hemerotecas y todos los archivos, y más cosas, y han plasmado sus conclusiones en obras de divulgación o de investigación, y esas sí que hay que leerlas.
Estimado vecino, como usted sabe el artículo «Sangre en Baena» está redactado a partir del estudio completo, riguroso y objetivo de Francisco Moreno Gómez. Él sí lo ha consultado todo. Si tiene alguna queja sobre sus fuentes y conclusiones búsquelo y escríbale.
Moreno Gómez sí ha consultado todas las hemerotecas, ha estudiado y analizado todo lo publicado, tanto obras serias como las de propaganda, contrapropaganda y desinformación. Ha escudriñado todos los archivos, ha entrevistado a centenares de personas: familiares, testigos presenciales, enterradores y desenterradores… No puedo aceptar, y se lo digo alto y claro, que tache las conclusiones de Moreno Gómez de incompletas por falta de documentación o de trabajo. Sencillamente no hay en el mundo nadie, ni siquiera usted, que haya efectuado una labor de investigación y documentación tan extensa. Otra cosa es que a usted no le gusten sus conclusiones. Pero en ese caso es a usted, a usted mismo, a quien habría que aplicarle ese extraño consejo de acudir por sí mismo a las fuentes…
Pero como decía, ese extraño consejo, con ser curioso, no constituye el rasgo más espeluznante e inquietante de la intervención de nuestro estimado vecino. Son muchos los detalles atroces que trufan un texto tan breve y que ponen el vello de verdad de punta.
Nuestro vecino nos aclara que en el paseo «hubo fusilamientos después de diez días de intensa lucha, y es cierto que murieron muchos inocentes junto a otros que no lo eran». Curioso que afirme que hubiera fusilamentos, cuando lo que está en verdad documentado es que los revolucionarios fascistas (y no un impersonal fenómeno meteorológico) asesinaron a tiros en la nuca (y no por mero fusilamento) a centenares de ciudadanos y ciudadanas. Estimado vecino, la descripción completa de los hechos empieza en las hemerotecas y los archivos pero termina en la explicación honesta de la realidad, y ocultar tras las palabras (o tras su ausencia) tanto a los responsables de la acción violenta como la verdadera naturaleza de sus actos constituye una felonía y una afrenta a las víctimas. Me parece muy bien que usted consulte todas las hemerotecas, incluidas las obras de desinformación y propaganda, pero por favor, a las cosas por su nombre y a los asesinos identificación clara.
Pero no queda ahí la cosa. Nuestro estimado vecino se atreve a afirmar que en paseo murieron personas culpables. ¿Culpables de qué, si se puede saber? Mire usted, vecino, España era un estado de derecho hasta el triunfo de la revolución fascista, y en un estado de derecho todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Todas las personas de las que estamos hablando fueron asesinadas de la manera más cruel y sin ningún tipo de proceso. Murieron, pues, en un estado de inocencia radical, total y absoluta. Todas las víctimas de esos asesinatos horrendos, sin excepción, eran y siguen siendo inocentes en el sentido más amplio de la palabra. Y que usted se atreva a afirmar que siquiera uno de ellos no lo era no solo lo retrata a usted, sino que ofende la memoria de las víctimas y la de sus descendientes. Ni en el paseo de Baena, ni en el asilo de San Francisco ni en ningún otro lugar hubo, durante los hechos tan tristes que estamos comentando, ni una sola persona que se pudera arrogar el derecho de impartir justicia. Los revolucionarios fascistas no eran más que una panda de criminales, y no los salvadores de la patria que ajusticiaron a los culpables de graves crímenes.
Pero claro, me olvidaba yo de que usted, querido vecino, ha consultado todas las hemerotecas y todos los archivos y quizá sí esté en condiciones de explicarnos, más allá del bien y del mal, cuáles de esas víctimas eran culpables y cuáles inocentes. Cuáles de esos asesinados en realidad merecían morir bajo las balas justicieras de la patria inmortal que triunfará. Pensando en eso, en el comentario siguiente le voy a poner la lista conocida de las personas asesinadas en Baena por los revolucionarios fascistas, con el ruego de que me señale usted, con sus nombres y apellidos, a los culpables y a los inocentes. Como la lista es más larga de lo que a usted le gustaría leer, le voy a llamar la atención muy en especial sobre un subconjunto de nombres, porque le quiero pedir por favor que en estos ejemplos concretos me aclare el grado de culpabilidad de los asesinados:
Fernando Quesada Tarifa
Félix Castro García
Ricardo Montes Martínez
Emilio Malagón Jiménez
Antonio Luque Chávez
Rafael León Villarreal
Clotilde Luque García
Clemente Garrido Cruz
Manuel Rosales Alarcón
Francisco Roldán Luque
Lázaro Cubero Medianero
José Gálvez Flores
José Luna Mármol
Una víctima adicional de apellido Henares
No se extrañe mucho de que le plantee esta lista en particular. Si se toma la molestia (o el disgusto incluso) de repasar la relación entera (que no completa) de asesiandos quizá entienda el porqué de este extracto.
Casi tan interesante como saber cuáles de esos más de trecientos inocentes son considerados culpables por usted, resultaría saber de qué los considera culpables. Nos dice usted: «Previamente las izquierdas quemaron cinco iglesias y el hospital. Mataron a inocentes, incluso quemándolos vivos».
Hay que pararse un poco y respirar ante afirmaciones como la suya. Porque la cosa tiene su miga. Me imagino que usted, que ha consultado todas las hemerotecas y archivos del universo, está ya al tanto del número total de iglesias quemadas en Baena antes de la revolución fascista. Puede también que sepa cuántos hospitales habían ardido en Baena antes del glorioso alzamiento, a cuántos inocentes habían matado los culpables de Baena antes de que los salvadores de España desencadenaran esta orgía de sangre y pus. Ya sé que usted lo sabe, pero por si hubiera alguien leyéndonos que no hubiera consultado todas las hemerotecas y archivos, voy a hacer un resumen:
Número de iglesias quemadas en Baena antes de la revolución fascista: cero
Número de hospitales quemados en Baena antes de la revolución fascista: cero
Número de inocentes asesinados por las izquierdas en Baena antes de la revolución fascista: cero (entre ellos quemados vivos: cero)
Cero patatero.
Fíjese en los oficios de la mayoría de los asesinados en el genocidio franquista en Baena. Toda esa gente, antes de la revolución fascista, estaba en los campos segando el trigo por jornales de miseria, mientras que los delincuentes que se alzaron contra la democracia y la constitución estaban conspirando y planeando los crímenes que luego consumaron.
Efectivamente, querido vecino, como usted dice en Baena antes de los asesinatos del paseo hubo diez días de intensa lucha. Los fascistas, parte de los militares, el clero y las fuerzas reaccionarias se alzaron en armas contra la democracia y la constitución y, en efecto, el pueblo tuvo que volver del campo, donde estaban de cosecha, y luchar diez días para tratar de recuperar el pueblo, tomado a sangre y fuego por los delincuentes. Pero mire por dónde, al final de esos diez días de lucha lo que sucedió no fue que el pueblo recuperara el control y mandara a juzgar a los revolucionarios. No. Los revolucionarios recibieron ayuda militar fascista procedente de Córdoba, derrotaron a la gente que pretendía reinstaurar el orden constitucional, y procedieron a una oleada de asesinatos en masa como no se ha visto en Europa en mucho tiempo. Y ahora viene usted a justificar todo esto diciendo que entre los asesinados había culpables. ¿Culpables de qué?
Efectivamente, después de la revolución fascista y en el curso de las jornadas de lucha se quemaron edificios. Entre ellos ardieron iglesias e ídolos. Hubo asesinatos incontrolados por parte de combatientes antifascistas. Ninguna de esas acciones fue ordenada por el comité de defensa popular. En particular, uno de los asesinados fue el párroco Bartolomé Carrillo. Es falso que lo quemaran vivo. Es más, querido vecino, en Baena no se quemó vivo a nadie. El bulo de que los izquierdistas quemaban a la gente viva no tiene nada que ver con la realidad. Gómez Moreno ha comprobado que todos los casos supuestos de gente quemada viva por las izquierdas son totalmente falsos. En particular el caso del párroco Bartolomé Carrillo, que murió inocente pero de un solo tiro.
El bulo de la gente quemada viva, en especial religiosos quemados vivos, ha sido propagado por la iglesia. El señor Nieto Cumplido, al que algunos con-tabernarios tienen algo de respeto intelectual, es responsable de haber preparado un martirologio sobre este asunto, una obra abyecta que consiste en pura desinformación y propaganda, un documento que basta para desacreditar al autor desde el punto de vista moral e intelectual. Un personaje como Nieto Cumplido no estaría en Alemania al cargo de ningún archivo, sino en la cárcel por colaboración con el fascismo. Ninguno de los casos de ojos sacados o curas quemados de los que habla Nieto Cumplido es cierto. Sí se sabe, en cambio, de muchos cientos de cordobeses inocentes quemados vivos por la iglesia a lo largo de la historia. Cosas de la vida.
No olvide, estimado vecino, entre consulta y consulta de hemerotecas y archivos, que en Baena no habría ardido ninguna iglesia ni habría sido asesinado ningún cura si no se hubiera producido la revolución fascista. No ponga las cosas del revés. No intente dar a entender que los asesinatos atroces del paseo fueron una necesidad impuesta por la justicia de la patria al tener que ejecutar a los culpables de «diez días de intensa lucha».
No menos atroz, pero sí algo más enigmático, es su siguente consejo, querido vecino, en el que recomienda no mezclar lobos y ovejas. Le aseguro a usted que no lo entiendo. Explíqueme, por favor, en qué punto de mi artículo «Sange en Baena» se mezclan lobos con ovejas. Es obvio que los asesinos que perpetraron la matanza en el asilo de San Francisco no eran ovejas. ¿Sabe cuántos de esos asesinos izquierdistas fueron a su vez asesinados luego en el paseo por los fascistas? Pues se lo digo: cero patatero. Por la sencilla razón de que los asesinatos en el paseo fueron previos a la matanza de inocentes perpetrada por izquierdistas en San Francisco. Me extraña que no lo recuerde usted después de tantas consultas de archivos y hemerotecas.
Volviendo al asilo de San Francisco, las personas «colgadas» no fueron ahorcadas, sino que las habían colgado vivas en las ventanas para usarlas como escudos humanos, contra los que dispararon sin miramientos las fuerzas mercenarias fascistas. En el asilo murieron 81 rehenes (todos ellos inocentes, lo digo antes de que me lo pregunte nuestro querido vecino). 42 por arma de fuego, otros 30 por heridas de arma de fuego y armas blancas, el resto por arma blanca. Sobrevivieron 44 rehenes. Hace años que en el asilo hay una placa con los nombres de la mayoría de las víctimas. Estimado vecino, usted que consulta todas las fuentes, le agradeceríamos que fotografiara la placa (colocada en 1937 con 79 nombres) y pusiera la imagen aquí para que podamos honrar la memoria también de esos asesinados. Entre ellos había dos curas y una monja. 11 propietarios, 4 abogados, 3 médicos, 8 mujeres, 3 niños, 7 estudiantes, etc.
Vuelvo a recordarle, estimado vecino, que si no se hubiera producido la revolución fascista no habría muerto nadie en el asilo de San Francisco.
Estoy ya a punto de dejarlo con la amarga lectura de la lista de víctimas identificadas. Tiene que tener en cuenta que, al contrario que los caídos por dios y por España, los represaliados por el franquismo y víctimas del genocidio perpetrado por el fascismo no están todas identificadas, ni siquiera contabilizadas. Moreno Gómez estima en solo un tercio del total el número de víctimas del genocidio que se inscribieron finalmente en los registros civiles. Como consta en la relación siguiente, el total de masacrados por el fascismo en Baena debe de rondar los setecientos, si no más. Esto se esclarecerá el día en que los movimientos de recuperación de la memoria histórica consigan que se abran las fosas comunes y se exhumen los cadáveres. El recuento de cráneos rotos (todos ellos inocentes) terminará de esclarecer el saldo macabro del holocausto organizado por las fuerzas fascistas, los conservadores y la iglesia en Baena y en toda España a partir del verano de 1936.
Ya sé que usted no quiere que se abran las fosas, no vaya a llevarse otro disgusto cuando se demuestre la magnitud real de la tragedia. Usted lo que quiere, ya lo dice en su denso y espeluznante escrito, es que vuelva la primavera como si no hubiera pasado nada, y que todos seamos buenos vecinos y nos saludemos y sonriamos paseando sobre un suelo sembrado con miles de cadáveres de inocentes.
También en el País Vasco hay quien nos explica que los que defienden sus ideas políticas con bombas y pistolas están haciendo justicia por una patria inmortal, que entre las víctimas hay algunos inocentes pero que también hay culpables. Que los malos son los otros. Que lo que tenemos que hacer es brindar con «chikitos» en buena vecindad… bajo la mirada escrutadora de los guardianes de la culpabilidad y la inocencia, que toman nota a quién se deberá aplicar el siguiente acto de justicia por la patria. Que los españoles queman vivos a los vascos, les sacan los ojos, se beben la sangre de los niños.
Feliz lectura de la lista. Y que la primavera le siente bien, querido vecino.
Sí,por mi edad,yo recuerdo oir a mi tio,original del pueblo,de esas salvajadas.Y sí que ví algunos de sus efectos aún,que tengo en la memoria,altar destrozado,paredes negras….En fin,sigamos adelante y sigamos en la lucha de cada día,por nuestros hijos y nietos.
Es cierto: sigamos adelante. Pero sin olvidar. Sin olvidarnos de los salvajes criminales incontrolados que cometieron tropelías contra curas, gentes de derechas y gentes nada más. Ni tampoco olvidemos a los salvajes controlados que, organizados salvajemente en una estructura militar o fascista, gobernada por salvajes criminales, cometían tropelías contra ateos, gentes de izquierda y gentes nada más en nombre de Dios y La Patria. No olvidemos a los criminales, a quienes los instigaron, a quienes permitieron que asesinaran ni a quienes se beneficiaron de ello con su silencio.
Dedicado a nuestro querido vecino, aquí dejo la lista incompleta de víctimas del genocidio franquista en Baena, tal y como la refleja la obra, muy recomendable (incluso para gente que frecuente todas las hemerotecas y todos los archivos), 1936: el genocidio franquista en Córdoba, editorial Crítica, 2008. Autor Francisco Moreno Gómez. El número que sale al lado de cada nombre corresponde a la edad de la víctima en el momento del asesinato.
Asesinados por el franquismo en baena (relación incompleta)
19 de julio de 1936, en el cerro del Coscujo, a manos de la Guardia Civil: 11 cadáveres no identificados
Entre los días 28-29 de julio-1936:
Fernando Quesada Tarifa, 13 años
Francisco Melendo Pavón, 40, campo
Joaquín Castro Pérez, 19, campo
Rafael Castro Abad, 44, zapatero
Joaquín Porcuna Herrador, 51, campo
Antonio Ruiz Lopera, 40, industrial
Francisco Cubillo Melendo, 36, campo
Nicolás Cubillo Melendo, 29, campo
Antonio Cubillo Melendo, 25, campo
Esteban Jiménez Ríos, 57, campo
Francisco Serrano Gálvez, 50, campo
Antonio Gómez Piernagorda, 23, campo
Antonio Arrabal Álvarez, 24, campo
Rafael Galisteo Lara, 36, albañil
Rafael Pavón González, 30, campo
Francisco Villarreal Alarcón, 35, campo
Francisco Serrano Marín, 25, campo
Joaquín Jurado Molina, 32, campo
Francisco Cano Ramírez, 44, campo
Antonio Jiménez Navarro, 28, campo
José Aguilar Montes, 32, campo
Félix Castro García, 16, campo
Antonio Pena Barberán, 33, campo
Lorenzo Recio Ruiz, 46, campo
Teresa Palmero García, 51, sus labores
Ángela Ramos Rosales, 51, sus labores
Miguel Rosales Cano, 22, campo
Félix Toro Hidalgo, 60, campo
Pedro Espinar García, 33, campo
José Ocaña Mesa, 70, campo
Ricardo Montes Martínez, 18, campo
Antonio Navas Jurado, 23, campo
Rafaela Amo Arrabal, 40, sus labores
Francisco Vallejo Amo, 20, campo
Dolores Morales Henares, 60, sus labores
Ignacio Cabrera Gutiérrez, 40, campo
Emilio Malagón Jiménez, 15, campo
José Melendo Ramos, 35, campo
Antonio Melendo Ramos, 28, campo
Antonio Cantero León, 46, campo
Jose Priego García, 31, industrial
Andrés Galeote González, 20, campo
Francisco Arrabola Utrera, 30, zapatero
Antonio Serrano Espejo, 75, campo
Manuel Moraga Ordóñez, 30, albañil
Antonio Valverde Cruz, 23
Luis Estévez Piernagorda, 22, campo
Rafael Ordóñez Castro, 20, campo
Domingo Jurado Jiménez, 22, campo
José Priego Polo, 56, campo
Antonio Chica Pena, 35, campo
Carmen Contreras Amores, 51, sus labores
José Pavón González, 40, campo
José Luque Bernal, 43, curtidor
Antonio Luque Chávez, 18, curtidor
José Delgado Repiso, 27, chófer
José Lara Díaz, 43, campo
José Amo Arrabal, 28, campo
José Melendo Priego, 43, campo
José Ortiz Roldán, 36, campo
Rafael León Villarreal, 18, campo
Dolores Cabezas Albendín, 55, sus labores
Vicente Párraga Cabezas, 32, campo
Rafael Párraga Cabezas, 32, campo
Rafael Cabezas Ramírez, 42, campo
Pablo Medianero Peña, 35, campo
Jerónima Rascón Rodríguez, 70, sus labores
Antonio Cubero Jiménez, 24, campo
Fernando Peláez Arrebola, 37, industrial
Clotilde Luque García, 18, sus labores
Clemente Garrido Moreno, 50, albañil
Clemente Garrido Cruz, 8 años (hijo del anterior)
José Luque Galisteo, 19, campo
José Valera Valverde, 32, campo
Ramón Aguilar Ocaña, 64, zapatero
Eduardo Gutiérrez Conde, 37, campo
Manuel Ortiz Mendoza, 27, campo
Antonio Portero Amo, 30
Jose M.a Sildago Cáceres, 39, campo
José Santano Arrebola, 30, industrial
José Viúdez Lucena, 39, labrador
Francisco Belmonte Delgado, 30, hojalatero
Vicente Cruz Rodríguez, 35, industrial
Antonio Rojas Chávez, 76, albañil
Eugenio Bergillos Moreno, 40, campo
Francisco Salamanca Cárdenas, 33, campo
Francisco Sevillano Mármol, 28, comercio
Antonio Torres Alcaide, 34, empleado
Francisco Gómez Tienda, 29, zapatero
Juan Soler García, 28, campo
José Cortés López, 45, empleado
Firidio Marcio Sáez Estecha, 36, oficial de correos
José Ordóñez Alarcón
28 de julio de 1936 (inscripciones fuera de plazo, en los años cuarenta o cincuenta 50):
Antonio T. Jurado Rosa, 30, campo
Francisco Baena Párraga, 45, campo
Antonio Alcaraz Soriano, 27, campo
Antonio Cano Sevillano, 36
Francisco García Dios, campo
Francisco Pavón Amores, 20, campo
Antonio Morales Medianero, 33
Rufino Cubero Aguayo, 55, campo
Manuel Rodríguez Arese, campo
Manuela Morales Medianero, 43, sus labores
Antonio Manuel Cañete Pérez, 62, campo
Pablo Rosales Alarcón, 20, campo
Manuel Rosales Alarcón, 15 años
Fernando Cubillo Vargas, 24, campo
José Luque Navas, 43, campo
Juan Pino del Valle
Maria Soledad Cabezas Roldán
Antonio Bernal Cordero, 36, campo
Rafael Moraga Albañil, jornalero (a las 7 de la tarde) Rafael Padilla Contreras, 19 (entre las 15 y 16 horas)
Francisco Roldán Luque, 17, campo
29 de julio de l936:
Ángel Martínez Cobo, 50, industrial
Manuel Alarcón Tarifa, 32, campo
Fernando Argudo Cruz, 47, campo
José Priego Castillo, 19, campo
José Romero León, 37, campo
José Navarro Jabalquinto, campo
José Rojas Cañadilla, 38, campo
Antonio Tienda Hornero, 40, campo
Miguel Castillo Maestre, 44, empleado
Joaquín Piernagorda Chica, 62, campo
Antonio Espartero Expósito, 27, zapatero
Ramón Moya Expósito
Antonio José León Bravo, 39, campo
Lázaro Cubero Medianero, 8 años
Pío Sánchez Cañete, 58
José Ramírez Melendo, 54, campo
Francisco Güete Albañil, 26, campo
Antonio Malpica Cruz, 29, campo
Manuel Dios Pavón, 27, campo
Antonio Galisteo López
José M.a Castillo Hornero, 46
José M.a Rodríguez López, 26
Antonio Romero Carrasco, 40 (en la plaza)
30 de julio de 1936:
Ángel Ocaña Tarifa, 42, empleado
Gonzalo Gómez Piernagorda, 26, campo
31 de julio de l936:
Andrés Ramírez Melendo, 41
4 de agosto de 1936:
Antonio Chica Rosales, 39, campo
Joaquín Aragón Román, 52, campo
Julián Gálvez Porcuna, 44, propietario
José Gálvez Flores, 16 (hijo del anterior)
Antonio Cruz Galisteo, campo
Isidoro Moya Santiago, 62, campo
5 de agosto de 1936:
Manuel Jiménez Sevillano, 49, campo
Juan R. Martos Gallardo, 44
Rafael Mengíbar Valenzuela, campo
Antonio Rojas Chica, 66, campo (no inscrito)
6 de agosto de 1936:
José Hidalgo Caceres, 39, campo
Vicente Rojano Ramos, 35, campo
Antonio Roldán Ruiz, 66, albañil
Juan Valentín Rosas Dios, 25
Antonio Aguilar Ocaña, 40, campo
José Castro Ortiz, 67, campo
Elías García Lucena, 64, industrial
Vicente Jiménez Ayala, 34, albañil
Antonio López Delgado, 25, campo
Francisco Moreno Ayala, 37, campo
Manuel Soler García, 28, campo
Juan Soler García, 22, campo
Antonio Tarifa Ortega, 29, campo
Félix Cruz Galisteo, campo
Francisco Belmontes Delgado, 30, hojalatero
Eugenio Bergillos Moreno, 40, campo
José Cortés López, 45, empleado
Vicente Cruz Rodríguez, 35, industrial
Eduardo Gutiérrez Conde, 35, campo
Manuel Ortiz Mendoza, 27, campo
Antonio Portero Amo, 30
Francisco Salamanca Cárdenas, 36, campo
José Santano Arrebola, 30, industrial
Francisco Sevillano Mármol, 28, comercio
Félix Toro Hidalgo, 60, campo
José Viúdez Lucena, 39, labrador
(más otros 19 cadaveres no identificados)
8 de agosto de 1936:
Carlos Triguero Cruz, 44, campo (en Cabra)
Luis Triguero Cruz, obrero agrícola
13 de agosto de 1936:
José M.a Pulido Hornero, 32
14 de agosto de 1936:
Antonio Arroyo Castro, 34, electricista
19 de agosto de 1936:
Basilio Montes Arrebola, 36, campo
Antonio Bazuelo Alarcón, campo
26 de agosto de 1936:
Miguel Galisteo Ariza, 28, campo
José López García, 40
27 de agosto de l936:
Higinio García Arjona, 36, empleado
Eugenio Barba Moreno, 53, campo
Rafael Barba González, 25, campo
José Mª Serrano Pérez, 32, campo
Antonio Hornero Arias, 32, campo
28 de agosto de l936:
José Albendín Pavón, 30, campo
José M.a Cañada Cordón, 38, arriero
Juan A. Mora Gómez, 25, campo
Antonio Valera Villarreal, 39, campo
28 de agosto de 1936, en el cementerio La Salud, de Cordoba (RC Baena):
Rafael Polonio Viadal, 19
29 de agosto de 1936:
José Pavón Alarcón, 40, campo
3 de septiembre de 1936:
Felipe Baena Torres, 45, mecánico
4 de septiembre de 1936:
Domingo Tirado Horcas, 38, campo
Francisco Gómez Espinar, campo
Tomás Pescador Gómez, 47, campo
5 de septiembre de 1936:
José Aguilera Pérez, 36, campo
6 de septiembre de 1936:
Rafael Rodríguez López, 29, campo
7 de septiembre de 1936:
José Gálvez Bujalance, 33
Francisco Rodríguez Cubillo
12 de septiembre de 1936:
José Pimentel Ortiz, 38
27 de septiembre de 1936:
Mariano Molina Moyano, 52, campo
30 de septiembre de 1936:
José Castro Luna, 28, campo
3 de octubre de 1936:
José León Cruz, 67, campo
4 de octubre de 1936:
José Leiva Ramírez, 44, campo
Antonio Aguilera Horcas, 43, campo
5 de octubre de 1936:
Francisco Molina Orduño, 45, jornalero
24 de octubre de l936:
Francisco Peña Albendín, campo
2 de diciembre de 1936:
Francisco Azuaga López, 48, campo
13 de diciembre de 1936:
Francisco Moreno Tienda, 31
17 de diciembre de l936:
Rafael García Tallón, 62, campo
23 de diciembre de 1936, en Cordoba (RC Baena):
Diego Mora Gómez, 24, campo
En 1936, «por los sucesos anárquicos»:
Jose Molina Ordóñez, 42
24 de enero de l937:
Francisco García Espartero, 78, campo
1 de abril de l937:
Fernando Cubillo García, 57, campo
1936, sin más datos, por testimonio oral:
Dolores «Jaro Moya»
Mercedes «Jaro Moya»
José Luna Mármol, 13
Un nino de apellido Henares, 12
Honorio Fernández Arjona, guardia municipal
Félix Vallejo Amo, 31, campo
Un hombre apellidado Cañete Tarifa (a otro hermano lo fusilaron en la posguerra)
49 victimas más, identificadas a partir de un padrón de unos 600 huérfanos, elaborado por el Ayuntamiento de Baena, con fecha 9 de juliio de 1937, en el AHMB, seccion Guerra Civil, consultado por Arcángel Bedmar.
TOTAL: 302 víctimas de las que se tiene constancia, 79 de las cuales no están inscritas. Balance global estimado: 700
Simplemente por curiosidad,me gustaria que alguien me dijera,si se ha abierto una fosa donde enterraron muchos de los fusilados en la Guerra Civil,que está situada en el Cementerio de Baena,según me indicó un señor,por los años 60.No sé si es verdad que exista,pero este señor ponia mucha seguridad en ello.