Sangre en Baena

6 Septiembre 2009
By David

Sangre en BaenaHubo un tiempo en que, por cosas de la vida, recorría con frecuencia, por carretera, el trayecto entre Córdoba y Granada, ida y vuelta. Lo hacía a lomos de un animal mitológico llamado “la Alsina Graells”. No había circunvalaciones ni atajos, el trayecto duraba casi tres horas y en su curso, a pesar del nombre de “directo” que recibía el ómnibus, hacía parada en Baena, delante de un bar. La compañía de trasportes obsequiaba a los viajeros con un vale canjeable por una consumición en ese establecimiento. Yo me los solía guardar y luego los usaba de dos en dos. Me pedía un cóctel de mi cosecha y descubrimiento: un Puleva de vainilla con anís “La Cordobesa”, del dulce.

A la ida o a la vuelta, siempre me llamaba la atención la visión formidable del casco antiguo de Baena encaramado al cerro y con las torres apuntando al cielo. Recuerdo en particular un día en que regresaba desde Granada haciendo el trayecto por enésima vez. Caía la tarde y con ella chubascos dispersos. Al salir de Baena iba yo leyendo cualquier cosa cuando unas extranjeras que iban al lado me dieron un golpe en el lomo del libro. Me dijeron: “¿Cómo puedes seguir leyendo teniendo a tu alcance este espectáculo?”. En efecto, me volví para atrás y por la ventanilla de “la Alsina Graells” tuve la siguiente visión espeluznante: la Luna casi llena levantándose por detrás de las casitas blancas del pueblo, alumbradas de plano por un sol poniente y dorado, y todo enmarcado en un arco iris que parecía pintado. “No hay nada más bonito en la Tierra”, me dijeron. Ese día estuve de acuerdo con ellas.

Baena

Me he acordado de esa vista de Baena muchas veces. Pero desde que supe lo que pasó en ese pueblo en tiempos de nuestros abuelos ya no he podido evitar que se me amargue el espectáculo. Se me sigue poniendo el vello de punta, pero por otros motivos.

Lo que sigue está basado sobre todo en la obra de Francisco Moreno Gómez, 1936: el genocidio franquista en Córdoba. Editorial Crítica, 2008. Las noticias sobre la caída de Baena en manos de los fascistas empiezan en la página 363. A partir de la página 437 se narra el desgraciado intento de liberación de la ciudad por las tropas del general republicano Miaja. En esta página hay una versión del episodio por el mismo autor, pero de su libro de los años ochenta y por tanto menos acabada. De esas páginas he tomado también los retratos de los principales criminales implicados en los hechos.

La Baena de los años 30 del siglo XX vivía sometida a un régimen feudal de trabajo en el campo. Las familias de los señoritos ostentaban apellidos aún conocidos por esos lares: Onieva, Prado, Santaella, Alcalá, Rojano, etc.

Los colectivos reaccionarios de Baena llevaban meses preparando una revolución fascista cuya inminencia parecía ignorar solo el gobierno de la República. El líder de la sublevación fue el teniente de la Guardia Civil y ex legionario Pascual Sánchez Ramírez. Tuvo un papel destacado, también, el jefe local del partido fascista, Falange Española y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FE y de las JONS), Manuel Jiménez Pérez.

En cuanto estalló la sublevación, la Guardia Civil y los reaccionarios armados ocuparon el centro del pueblo. Los grupos partidarios de la legalidad democrática establecieron un comité de defensa en las afueras, en el edificio conocido como Asilo de San Francisco. Armados con pocas escopetas de caza y multitud de aperos de labranza, los campesinos, obreros, sindicalistas y otras personas leales a la República iniciaron el asalto a la ciudad, que fueron tomando casa por casa aplicando un método original: pasaban de una vivienda a la otra haciendo agujeros en los muros. Hacia el 20 de julio habían tomado ya casi todo el pueblo.

Los revolucionarios fascistas resistían en varios bastiones, entre los que destacaban el ayuntamiento, el cuartel de la Guardia Civil, telefónica, el hospital Jesús Nazareno, el convento Madre de Dios, el castillo y varios domicilios de derechistas.

Las fuerzas republicanas iban deteniendo a los revolucionarios fascistas en el Asilo de San Francisco, a medida que iban ocupando barrios y dependencias del pueblo. Los fascistas resistieron (con varios rehenes en su poder) en el cuartel de la Guardia Civil hasta el 28 de julio.

Baena parecía ya liberada por los republicanos cuando el mismo 28 de julio salió de Córdoba (ocupada por los fascistas desde el 18 de julio) una gran columna al mando del coronel sublevado de regulares Eduardo Sáenz de Buruaga (mmm… me suena el apellido), con el ex diputado Fernández Martos y el teniente de la Guardia Civil Francisco Roldán Écija, entre otros mandos. Se trataba de una fuerza impresionante, con artillería, legionarios, moros, etc. Entraron por el sur, y hacia la hora de la siesta pasaron el arroyo Marbella. Tenían tomado prácticamente el pueblo para las 5 de la tarde, pero en vez de culminar la ocupación se detuvieron a aplicar represión, de modo que tras tomar el cuartel de la Guardia Civil decidieron no seguir hacia el Asilo de San Francisco, donde se hallaba detenido un centenar de derechistas, en poder de las fuerzas republicanas.

 

Criminales de guerra

Buruaga se retiró al Casino, situado en un lugar de Baena conocido como “El Paseo”, en realidad la plaza del ayuntamiento. Los revolucionarios fascistas fueron asaltando casa por casa, matando a muchos de sus ocupantes y deteniendo a muchos otros. Los detenidos, por centenares, fueron llevados al Paseo. Los detenidos, la mayoría hombres (aunque no faltaban mujeres y niños) iban siendo colocados estirados boca abajo en la plaza, en hileras paralelas separadas entre sí por unos veinte centímetros. El teniente Pascual Sánchez Ramírez, con otro teniente traidor de la Guardia de Asalto, Francisco Salas Vacas, iban pasando por ese espacio y descerrajaban uno o varios tiros a las personas tumbadas. Una a una. Fila por fila. El coronel criminal Sáenz de Buruaga contemplaba el espectáculo tomando refrescos desde el Casino. Sánchez Ramírez aseguraba que seguiría dando dando tiros hasta que le saliera callo en el dedo.

Los testimonios son estremecedores. “La sangre corría por la calle como agua de lluvia”. “Hacían estirar a los detenidos que iban llegando sobre la sangre de los anteriores fusilados, y continuaban disparando sus pistolas”. “La sangre corría desde la plaza del ayuntamiento por la calle del Moral y por la Calzada”.

La noche del 28 de julio, los pocos republicanos que quedaban en el Asilo de San Francisco dieron muerte a muchos de sus detenidos (hubo 81 muertos y 44 supervivientes) y se dieron a la fuga.

Los fascistas prolongaron la matanza en la plaza durante los días 28, 29 y 30 de julio de 1936. Desde entonces pasaron a fusilar a la gente en el cementerio. En Baena la revolución fascista dejó un mínimo de mil víctimas en total, estimación a la baja. Están documentados más de 600 huérfanos. Más de 300 personas perecieron en la masacre de la plaza del ayuntamiento. A las mujeres de izquierdas que sobrevivieron las pelaron y les dieron aceite de ricino, se han documentado casos de abusos sexuales.

El teniente ejecutor, Sánchez Ramírez, fue condecorado luego con la medalla del mérito militar, en setiembre de 1936, galardón impuesto por Sáenz de Buruaga en la misma plaza, ante una imagen de Jesús Nazareno y un altar. Sabida la historia de la guerra en Baena se comprende cabalmente el sentido de la palabra “revanchistas” espetada por el actual alcalde de Baena a los concejales comunistas que exigieron la retirada de un crucifijo del salón de plenos. Porque, en palabras de Francisco Moreno Gómez, “En ningún otro pueblo de Córdoba pervive todavía hoy, como en Baena, una célula reaccionaria tan fuerte, que actúa como fuerza de choque contra la memoria histórica de los vencidos y masacrados, imponiendo su ley de silencio y de miedo, minimizando la masacre de la plaza y magnificando la del Asilo, a la vez que dan pábulo a una especie de ‘contrahistoria’, de la mano de ciertos aficionados (el teniente Rivas y otros), clonaciones menores de Pío Moa, en pro de la destrucción de la verdad histórica”.

En 1937 se colocó una lápida en el Asilo de San Francisco que relacionaba 79 nombres de víctimas de derechas. Ignoro si la placa sigue en su lugar. Lo que sí sé es que en toda Baena no hay ni un solo monumento, placa o memorial que evoque la masacre de la plaza del ayuntamiento. Eso sí, hay un Monumento a los Olivareros y Olivareras, otro a los tambores y bombos de España, otro al Virrey del Pino, otro a José Amador de los Ríos, otro al Judío (pero no a los hebreos, sino a una especie de cofradías carnavalesco-semanasanteras), otro al León de Iponuba, otro al Crismón de Baena, otro más al Tambor, y uno a Valverde y Perales.

Pedir la retirada de un crucifijo es tildado de “revanchismo”, interesarse por el paradero del cuerpo de un hermano caído en estos crímenes es “reabrir viejas heridas”, referirse a la memoria de las víctimas “obsesionarse con cosas de la historia”. Y ahí sigue el Cristo con su sangre, lo que pasa es que es de mentirijilla, los torturados y ensangrentados de verdad, en Baena no se ven, no se exhiben, no se comentan, no se celebran. No existen.

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128 Responses to “ Sangre en Baena ”

  1. El tabernero on 25 Septiembre 2009 at 12:48 pm

    Esta era la programación del cine en Baena, unos meses antes de la explosión sangrienta. Corresponde a una publicación con motivo de las fiestas de 1935. En ese momento la República laica está en pleno funcionamiento. Es evidente el divorcio entre el “presunto” gusto popular y las ideas del Gobierno. Me recuerda enormemente a la situación actual de la ciudad de Córdoba. Una ciudad europea, sujeta a una Constitución láica, donde me dicen que tengo que ser moderno pero nos condenan a una semana santa perpétua.
    ¡Qué poco han cambiado las cosas!

    • sonia cubillo on 16 Junio 2010 at 23:54 pm

      esto es verdad y una cosa mas que no saven los ciudadanos de baena es que hay fosas comunes en baena de jente de aldeas de alrededor como casti de campos en el puente piedra pero no se exacto el sitio pero a mi abuelo le dijo uno que comsigio escaparse que mataron a su hermanos y padre ally com mas familiares pero intento buscar pista pero no me dejan y el alcarde guarda en el pueblo las estatuas de franco com cariño y yo las e visto y los odio por lo que izo por que mi abuelo a muerto buscando a su familia

      • vecina on 17 Junio 2010 at 0:22 am

        rectifico lo de las inajenes de franco yo las vi de niña y ya se an descho de ellas por que ya no las e visto e preguntado y se an desecho de ellas y tambien las vio mas jente pera ace munchos años com que pasa pajina

      • vecina on 17 Junio 2010 at 0:24 am

        ese no es tu nombre es otro comque no te imbentes y da tu nombre de verdad

  2. vecino on 20 Enero 2010 at 19:34 pm

    Estimado vecino de la calleja de las flores:

    Lo de San Francisco fue una salvajada cometida por los izquierdistas: hachazos, cal viva, ojos arrancados, niños abiertos en canal, personas colgadas…

    En el paseo hubo fusilamientos, despues de diez dias de intensa lucha, y es cierto que murieron muchos inocentes junto a otros que no lo eran. Previamente las izquierdas quemaron cinco iglesias y el hospital. Mataron a inocentes, incluso quemándolos vivos.

    También hubo muertos en combate, en ambos bandos, y por otras causas.

    Las cifras de la represión fueron magnificadas por unos para tapar lo sucedido en San Francisdo, y por otros para atemorizar al contrario. Mira las hemerotecas, todas las hemerotecas. Mira los archivos, todos los archivos.

    Espero que estas lineas te sirvan de reflexión. Pásate por Bsena y pregunta a las famlias de los fallecidos en San Francisco y de los que recogieron los cadáveres.

    Es justo recordar a los inocentes de ambos bandos, pero no se pueden mezclar lobos y ovejas. Los que hicieron la salvajada de San Francisco no son ovejas precisamente.

    Por lo demás, espero que pase este frio invierno y que llegue la primavera para que la Calleja de la Flores esté tan hermosa como siempre.

    Por lo demás espero seguir manteniendo buena relación de vecindad.

    Saludos,

    • David on 5 Febrero 2010 at 16:25 pm

      Una de las propuestas más curiosas, aunque ciertamente no la más espeluznante, de nuestro estimado vecino en su intervención anterior, consiste en ese consejo de que mire todas las hemerotecas y todos los archivos.

      En ningún asunto tiene sentido semejante consejo pero se ve que en este tema sí se puede plantear una propuesta como esa para descalificar al interlocutor. Ni en esta taberna ni en ningún sitio normal se ha descalificado jamás ninguna opinión por no haber consultado todas las hemerotecas ni todos los archivos. Porque lo normal y razonable para la ciudadanía corriente es formarse una opinión a partir del trabajo de los profesionales serios y cualificados que sí han estudiado todas las hemerotecas y todos los archivos, y más cosas, y han plasmado sus conclusiones en obras de divulgación o de investigación, y esas sí que hay que leerlas.

      Estimado vecino, como usted sabe el artículo «Sangre en Baena» está redactado a partir del estudio completo, riguroso y objetivo de Francisco Moreno Gómez. Él sí lo ha consultado todo. Si tiene alguna queja sobre sus fuentes y conclusiones búsquelo y escríbale.

      Moreno Gómez sí ha consultado todas las hemerotecas, ha estudiado y analizado todo lo publicado, tanto obras serias como las de propaganda, contrapropaganda y desinformación. Ha escudriñado todos los archivos, ha entrevistado a centenares de personas: familiares, testigos presenciales, enterradores y desenterradores… No puedo aceptar, y se lo digo alto y claro, que tache las conclusiones de Moreno Gómez de incompletas por falta de documentación o de trabajo. Sencillamente no hay en el mundo nadie, ni siquiera usted, que haya efectuado una labor de investigación y documentación tan extensa. Otra cosa es que a usted no le gusten sus conclusiones. Pero en ese caso es a usted, a usted mismo, a quien habría que aplicarle ese extraño consejo de acudir por sí mismo a las fuentes…

      Pero como decía, ese extraño consejo, con ser curioso, no constituye el rasgo más espeluznante e inquietante de la intervención de nuestro estimado vecino. Son muchos los detalles atroces que trufan un texto tan breve y que ponen el vello de verdad de punta.

      Nuestro vecino nos aclara que en el paseo «hubo fusilamientos después de diez días de intensa lucha, y es cierto que murieron muchos inocentes junto a otros que no lo eran». Curioso que afirme que hubiera fusilamentos, cuando lo que está en verdad documentado es que los revolucionarios fascistas (y no un impersonal fenómeno meteorológico) asesinaron a tiros en la nuca (y no por mero fusilamento) a centenares de ciudadanos y ciudadanas. Estimado vecino, la descripción completa de los hechos empieza en las hemerotecas y los archivos pero termina en la explicación honesta de la realidad, y ocultar tras las palabras (o tras su ausencia) tanto a los responsables de la acción violenta como la verdadera naturaleza de sus actos constituye una felonía y una afrenta a las víctimas. Me parece muy bien que usted consulte todas las hemerotecas, incluidas las obras de desinformación y propaganda, pero por favor, a las cosas por su nombre y a los asesinos identificación clara.

      Pero no queda ahí la cosa. Nuestro estimado vecino se atreve a afirmar que en paseo murieron personas culpables. ¿Culpables de qué, si se puede saber? Mire usted, vecino, España era un estado de derecho hasta el triunfo de la revolución fascista, y en un estado de derecho todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Todas las personas de las que estamos hablando fueron asesinadas de la manera más cruel y sin ningún tipo de proceso. Murieron, pues, en un estado de inocencia radical, total y absoluta. Todas las víctimas de esos asesinatos horrendos, sin excepción, eran y siguen siendo inocentes en el sentido más amplio de la palabra. Y que usted se atreva a afirmar que siquiera uno de ellos no lo era no solo lo retrata a usted, sino que ofende la memoria de las víctimas y la de sus descendientes. Ni en el paseo de Baena, ni en el asilo de San Francisco ni en ningún otro lugar hubo, durante los hechos tan tristes que estamos comentando, ni una sola persona que se pudera arrogar el derecho de impartir justicia. Los revolucionarios fascistas no eran más que una panda de criminales, y no los salvadores de la patria que ajusticiaron a los culpables de graves crímenes.

      Pero claro, me olvidaba yo de que usted, querido vecino, ha consultado todas las hemerotecas y todos los archivos y quizá sí esté en condiciones de explicarnos, más allá del bien y del mal, cuáles de esas víctimas eran culpables y cuáles inocentes. Cuáles de esos asesinados en realidad merecían morir bajo las balas justicieras de la patria inmortal que triunfará. Pensando en eso, en el comentario siguiente le voy a poner la lista conocida de las personas asesinadas en Baena por los revolucionarios fascistas, con el ruego de que me señale usted, con sus nombres y apellidos, a los culpables y a los inocentes. Como la lista es más larga de lo que a usted le gustaría leer, le voy a llamar la atención muy en especial sobre un subconjunto de nombres, porque le quiero pedir por favor que en estos ejemplos concretos me aclare el grado de culpabilidad de los asesinados:

      Fernando Quesada Tarifa
      Félix Castro García
      Ricardo Montes Martínez
      Emilio Malagón Jiménez
      Antonio Luque Chávez
      Rafael León Villarreal
      Clotilde Luque García
      Clemente Garrido Cruz
      Manuel Rosales Alarcón
      Francisco Roldán Luque
      Lázaro Cubero Medianero
      José Gálvez Flores
      José Luna Mármol
      Una víctima adicional de apellido Henares

      No se extrañe mucho de que le plantee esta lista en particular. Si se toma la molestia (o el disgusto incluso) de repasar la relación entera (que no completa) de asesiandos quizá entienda el porqué de este extracto.

      Casi tan interesante como saber cuáles de esos más de trecientos inocentes son considerados culpables por usted, resultaría saber de qué los considera culpables. Nos dice usted: «Previamente las izquierdas quemaron cinco iglesias y el hospital. Mataron a inocentes, incluso quemándolos vivos».

      Hay que pararse un poco y respirar ante afirmaciones como la suya. Porque la cosa tiene su miga. Me imagino que usted, que ha consultado todas las hemerotecas y archivos del universo, está ya al tanto del número total de iglesias quemadas en Baena antes de la revolución fascista. Puede también que sepa cuántos hospitales habían ardido en Baena antes del glorioso alzamiento, a cuántos inocentes habían matado los culpables de Baena antes de que los salvadores de España desencadenaran esta orgía de sangre y pus. Ya sé que usted lo sabe, pero por si hubiera alguien leyéndonos que no hubiera consultado todas las hemerotecas y archivos, voy a hacer un resumen:

      Número de iglesias quemadas en Baena antes de la revolución fascista: cero

      Número de hospitales quemados en Baena antes de la revolución fascista: cero

      Número de inocentes asesinados por las izquierdas en Baena antes de la revolución fascista: cero (entre ellos quemados vivos: cero)

      Cero patatero.

      Fíjese en los oficios de la mayoría de los asesinados en el genocidio franquista en Baena. Toda esa gente, antes de la revolución fascista, estaba en los campos segando el trigo por jornales de miseria, mientras que los delincuentes que se alzaron contra la democracia y la constitución estaban conspirando y planeando los crímenes que luego consumaron.

      Efectivamente, querido vecino, como usted dice en Baena antes de los asesinatos del paseo hubo diez días de intensa lucha. Los fascistas, parte de los militares, el clero y las fuerzas reaccionarias se alzaron en armas contra la democracia y la constitución y, en efecto, el pueblo tuvo que volver del campo, donde estaban de cosecha, y luchar diez días para tratar de recuperar el pueblo, tomado a sangre y fuego por los delincuentes. Pero mire por dónde, al final de esos diez días de lucha lo que sucedió no fue que el pueblo recuperara el control y mandara a juzgar a los revolucionarios. No. Los revolucionarios recibieron ayuda militar fascista procedente de Córdoba, derrotaron a la gente que pretendía reinstaurar el orden constitucional, y procedieron a una oleada de asesinatos en masa como no se ha visto en Europa en mucho tiempo. Y ahora viene usted a justificar todo esto diciendo que entre los asesinados había culpables. ¿Culpables de qué?

      Efectivamente, después de la revolución fascista y en el curso de las jornadas de lucha se quemaron edificios. Entre ellos ardieron iglesias e ídolos. Hubo asesinatos incontrolados por parte de combatientes antifascistas. Ninguna de esas acciones fue ordenada por el comité de defensa popular. En particular, uno de los asesinados fue el párroco Bartolomé Carrillo. Es falso que lo quemaran vivo. Es más, querido vecino, en Baena no se quemó vivo a nadie. El bulo de que los izquierdistas quemaban a la gente viva no tiene nada que ver con la realidad. Gómez Moreno ha comprobado que todos los casos supuestos de gente quemada viva por las izquierdas son totalmente falsos. En particular el caso del párroco Bartolomé Carrillo, que murió inocente pero de un solo tiro.

      El bulo de la gente quemada viva, en especial religiosos quemados vivos, ha sido propagado por la iglesia. El señor Nieto Cumplido, al que algunos con-tabernarios tienen algo de respeto intelectual, es responsable de haber preparado un martirologio sobre este asunto, una obra abyecta que consiste en pura desinformación y propaganda, un documento que basta para desacreditar al autor desde el punto de vista moral e intelectual. Un personaje como Nieto Cumplido no estaría en Alemania al cargo de ningún archivo, sino en la cárcel por colaboración con el fascismo. Ninguno de los casos de ojos sacados o curas quemados de los que habla Nieto Cumplido es cierto. Sí se sabe, en cambio, de muchos cientos de cordobeses inocentes quemados vivos por la iglesia a lo largo de la historia. Cosas de la vida.

      No olvide, estimado vecino, entre consulta y consulta de hemerotecas y archivos, que en Baena no habría ardido ninguna iglesia ni habría sido asesinado ningún cura si no se hubiera producido la revolución fascista. No ponga las cosas del revés. No intente dar a entender que los asesinatos atroces del paseo fueron una necesidad impuesta por la justicia de la patria al tener que ejecutar a los culpables de «diez días de intensa lucha».

      No menos atroz, pero sí algo más enigmático, es su siguente consejo, querido vecino, en el que recomienda no mezclar lobos y ovejas. Le aseguro a usted que no lo entiendo. Explíqueme, por favor, en qué punto de mi artículo «Sange en Baena» se mezclan lobos con ovejas. Es obvio que los asesinos que perpetraron la matanza en el asilo de San Francisco no eran ovejas. ¿Sabe cuántos de esos asesinos izquierdistas fueron a su vez asesinados luego en el paseo por los fascistas? Pues se lo digo: cero patatero. Por la sencilla razón de que los asesinatos en el paseo fueron previos a la matanza de inocentes perpetrada por izquierdistas en San Francisco. Me extraña que no lo recuerde usted después de tantas consultas de archivos y hemerotecas.

      Volviendo al asilo de San Francisco, las personas «colgadas» no fueron ahorcadas, sino que las habían colgado vivas en las ventanas para usarlas como escudos humanos, contra los que dispararon sin miramientos las fuerzas mercenarias fascistas. En el asilo murieron 81 rehenes (todos ellos inocentes, lo digo antes de que me lo pregunte nuestro querido vecino). 42 por arma de fuego, otros 30 por heridas de arma de fuego y armas blancas, el resto por arma blanca. Sobrevivieron 44 rehenes. Hace años que en el asilo hay una placa con los nombres de la mayoría de las víctimas. Estimado vecino, usted que consulta todas las fuentes, le agradeceríamos que fotografiara la placa (colocada en 1937 con 79 nombres) y pusiera la imagen aquí para que podamos honrar la memoria también de esos asesinados. Entre ellos había dos curas y una monja. 11 propietarios, 4 abogados, 3 médicos, 8 mujeres, 3 niños, 7 estudiantes, etc.

      Vuelvo a recordarle, estimado vecino, que si no se hubiera producido la revolución fascista no habría muerto nadie en el asilo de San Francisco.

      Estoy ya a punto de dejarlo con la amarga lectura de la lista de víctimas identificadas. Tiene que tener en cuenta que, al contrario que los caídos por dios y por España, los represaliados por el franquismo y víctimas del genocidio perpetrado por el fascismo no están todas identificadas, ni siquiera contabilizadas. Moreno Gómez estima en solo un tercio del total el número de víctimas del genocidio que se inscribieron finalmente en los registros civiles. Como consta en la relación siguiente, el total de masacrados por el fascismo en Baena debe de rondar los setecientos, si no más. Esto se esclarecerá el día en que los movimientos de recuperación de la memoria histórica consigan que se abran las fosas comunes y se exhumen los cadáveres. El recuento de cráneos rotos (todos ellos inocentes) terminará de esclarecer el saldo macabro del holocausto organizado por las fuerzas fascistas, los conservadores y la iglesia en Baena y en toda España a partir del verano de 1936.

      Ya sé que usted no quiere que se abran las fosas, no vaya a llevarse otro disgusto cuando se demuestre la magnitud real de la tragedia. Usted lo que quiere, ya lo dice en su denso y espeluznante escrito, es que vuelva la primavera como si no hubiera pasado nada, y que todos seamos buenos vecinos y nos saludemos y sonriamos paseando sobre un suelo sembrado con miles de cadáveres de inocentes.

      También en el País Vasco hay quien nos explica que los que defienden sus ideas políticas con bombas y pistolas están haciendo justicia por una patria inmortal, que entre las víctimas hay algunos inocentes pero que también hay culpables. Que los malos son los otros. Que lo que tenemos que hacer es brindar con «chikitos» en buena vecindad… bajo la mirada escrutadora de los guardianes de la culpabilidad y la inocencia, que toman nota a quién se deberá aplicar el siguiente acto de justicia por la patria. Que los españoles queman vivos a los vascos, les sacan los ojos, se beben la sangre de los niños.

      Feliz lectura de la lista. Y que la primavera le siente bien, querido vecino.

      • memoria histórica para todos on 9 Mayo 2010 at 20:15 pm

        Removiendo el odio lo provocáis aún más. Pasó lo de S.Francisco, pasó lo del paso, pero antes se quemaron iglesias, se asesinaron y quemaron personas por el hecho de votar partidos de derechas (fascistas para vosotros), se dieren paseos a gentes de derechas cuyos cadáveres nunca han aparecido…Pero ahora estáis envalentonados defendiendo a asesinos como Carrillo o el Transío (“el pobre transío). Pero no pudísteis con nosotros ni podréis nunca.

        • David on 10 Mayo 2010 at 10:59 am

          Estimada Memoria Histórica Para Todos, siento mucho haber provocado su odio. Le aseguro que no era mi intención aunque, si para que resplandezca la verdad histórica y la memoria no caiga en el olvido hay que padecer la molestia de soportar sus ataques de odio, pues qué le vamos a hacer.

          Por otra parte, querida Memoria Histórica para Todos, le agradecería que nos indicara qué iglesias se quemaron en Baena antes de la revolución fascista, a quién se quemó en Baena por el hecho de votar partidos de derechas (supongo que tendrá los nombres y las circunstancias de los hechos por ahí, a mano), y quiénes son esas personas desaparecidas cuyos cadáveres nunca han aparecido. Lo digo porque no creo yo, querida Memoria Histórica para Todos, que sus afirmaciones sean fruto solo del odio, sino que tendrá algún dato por ahí.

          Quería terminar rogándole que me indicara por qué le molesta tanto que defienda a Carrillo llamándolo inocente. Don Bartolomé Carrillo murió inocente, estoy dispuesto a repetirlo todas las veces que haga falta, y me cuesta entender que eso provoque su odio. Me pareció entender que usted defendía a las víctimas de derechas, por favor acláreme esta aparente paradoja.

          Explíqueme también, o sea, ilustreme, sobre el señor Transío, al que no recuerdo haber mencionado en este artículo ni en sus comentarios.

          Gracias por leernos, y muchas más gracias aún por participar. Y por favor, tómese un Tranquimazín Plus.

          Quedamos a la espera de su sin duda ilustrativa respuesta.

  3. ben on 21 Enero 2010 at 12:10 pm

    Sí,por mi edad,yo recuerdo oir a mi tio,original del pueblo,de esas salvajadas.Y sí que ví algunos de sus efectos aún,que tengo en la memoria,altar destrozado,paredes negras….En fin,sigamos adelante y sigamos en la lucha de cada día,por nuestros hijos y nietos.

  4. alucinado on 21 Enero 2010 at 14:51 pm

    Es cierto: sigamos adelante. Pero sin olvidar. Sin olvidarnos de los salvajes criminales incontrolados que cometieron tropelías contra curas, gentes de derechas y gentes nada más. Ni tampoco olvidemos a los salvajes controlados que, organizados salvajemente en una estructura militar o fascista, gobernada por salvajes criminales, cometían tropelías contra ateos, gentes de izquierda y gentes nada más en nombre de Dios y La Patria. No olvidemos a los criminales, a quienes los instigaron, a quienes permitieron que asesinaran ni a quienes se beneficiaron de ello con su silencio.

  5. David on 5 Febrero 2010 at 16:30 pm

    Dedicado a nuestro querido vecino, aquí dejo la lista incompleta de víctimas del genocidio franquista en Baena, tal y como la refleja la obra, muy recomendable (incluso para gente que frecuente todas las hemerotecas y todos los archivos), 1936: el genocidio franquista en Córdoba, editorial Crítica, 2008. Autor Francisco Moreno Gómez. El número que sale al lado de cada nombre corresponde a la edad de la víctima en el momento del asesinato.

    Asesinados por el franquismo en baena (relación incompleta)

    19 de julio de 1936, en el cerro del Coscujo, a manos de la Guardia Civil: 11 cadáveres no identificados

    Entre los días 28-29 de julio-1936:

    Fernando Quesada Tarifa, 13 años
    Francisco Melendo Pavón, 40, campo
    Joaquín Castro Pérez, 19, campo
    Rafael Castro Abad, 44, zapatero
    Joaquín Porcuna Herrador, 51, campo
    Antonio Ruiz Lopera, 40, industrial
    Francisco Cubillo Melendo, 36, campo
    Nicolás Cubillo Melendo, 29, campo
    Antonio Cubillo Melendo, 25, campo
    Esteban Jiménez Ríos, 57, campo
    Francisco Serrano Gálvez, 50, campo
    Antonio Gómez Piernagorda, 23, campo
    Antonio Arrabal Álvarez, 24, campo
    Rafael Galisteo Lara, 36, albañil
    Rafael Pavón González, 30, campo
    Francisco Villarreal Alarcón, 35, campo
    Francisco Serrano Marín, 25, campo
    Joaquín Jurado Molina, 32, campo
    Francisco Cano Ramírez, 44, campo
    Antonio Jiménez Navarro, 28, campo
    José Aguilar Montes, 32, campo
    Félix Castro García, 16, campo
    Antonio Pena Barberán, 33, campo
    Lorenzo Recio Ruiz, 46, campo
    Teresa Palmero García, 51, sus labores
    Ángela Ramos Rosales, 51, sus labores
    Miguel Rosales Cano, 22, campo
    Félix Toro Hidalgo, 60, campo
    Pedro Espinar García, 33, campo
    José Ocaña Mesa, 70, campo
    Ricardo Montes Martínez, 18, campo
    Antonio Navas Jurado, 23, campo
    Rafaela Amo Arrabal, 40, sus labores
    Francisco Vallejo Amo, 20, campo
    Dolores Morales Henares, 60, sus labores
    Ignacio Cabrera Gutiérrez, 40, campo
    Emilio Malagón Jiménez, 15, campo
    José Melendo Ramos, 35, campo
    Antonio Melendo Ramos, 28, campo
    Antonio Cantero León, 46, campo
    Jose Priego García, 31, industrial
    Andrés Galeote González, 20, campo
    Francisco Arrabola Utrera, 30, zapatero
    Antonio Serrano Espejo, 75, campo
    Manuel Moraga Ordóñez, 30, albañil
    Antonio Valverde Cruz, 23
    Luis Estévez Piernagorda, 22, campo
    Rafael Ordóñez Castro, 20, campo
    Domingo Jurado Jiménez, 22, campo
    José Priego Polo, 56, campo
    Antonio Chica Pena, 35, campo
    Carmen Contreras Amores, 51, sus labores
    José Pavón González, 40, campo
    José Luque Bernal, 43, curtidor
    Antonio Luque Chávez, 18, curtidor
    José Delgado Repiso, 27, chófer
    José Lara Díaz, 43, campo
    José Amo Arrabal, 28, campo
    José Melendo Priego, 43, campo
    José Ortiz Roldán, 36, campo
    Rafael León Villarreal, 18, campo
    Dolores Cabezas Albendín, 55, sus labores
    Vicente Párraga Cabezas, 32, campo
    Rafael Párraga Cabezas, 32, campo
    Rafael Cabezas Ramírez, 42, campo
    Pablo Medianero Peña, 35, campo
    Jerónima Rascón Rodríguez, 70, sus labores
    Antonio Cubero Jiménez, 24, campo
    Fernando Peláez Arrebola, 37, industrial
    Clotilde Luque García, 18, sus labores
    Clemente Garrido Moreno, 50, albañil
    Clemente Garrido Cruz, 8 años (hijo del anterior)
    José Luque Galisteo, 19, campo
    José Valera Valverde, 32, campo
    Ramón Aguilar Ocaña, 64, zapatero
    Eduardo Gutiérrez Conde, 37, campo
    Manuel Ortiz Mendoza, 27, campo
    Antonio Portero Amo, 30
    Jose M.a Sildago Cáceres, 39, campo
    José Santano Arrebola, 30, industrial
    José Viúdez Lucena, 39, labrador
    Francisco Belmonte Delgado, 30, hojalatero
    Vicente Cruz Rodríguez, 35, industrial
    Antonio Rojas Chávez, 76, albañil
    Eugenio Bergillos Moreno, 40, campo
    Francisco Salamanca Cárdenas, 33, campo
    Francisco Sevillano Mármol, 28, comercio
    Antonio Torres Alcaide, 34, empleado
    Francisco Gómez Tienda, 29, zapatero
    Juan Soler García, 28, campo
    José Cortés López, 45, empleado
    Firidio Marcio Sáez Estecha, 36, oficial de correos
    José Ordóñez Alarcón

    28 de julio de 1936 (inscripciones fuera de plazo, en los años cuarenta o cincuenta 50):

    Antonio T. Jurado Rosa, 30, campo
    Francisco Baena Párraga, 45, campo
    Antonio Alcaraz Soriano, 27, campo
    Antonio Cano Sevillano, 36
    Francisco García Dios, campo
    Francisco Pavón Amores, 20, campo
    Antonio Morales Medianero, 33
    Rufino Cubero Aguayo, 55, campo
    Manuel Rodríguez Arese, campo
    Manuela Morales Medianero, 43, sus labores
    Antonio Manuel Cañete Pérez, 62, campo
    Pablo Rosales Alarcón, 20, campo
    Manuel Rosales Alarcón, 15 años
    Fernando Cubillo Vargas, 24, campo
    José Luque Navas, 43, campo
    Juan Pino del Valle
    Maria Soledad Cabezas Roldán
    Antonio Bernal Cordero, 36, campo
    Rafael Moraga Albañil, jornalero (a las 7 de la tarde) Rafael Padilla Contreras, 19 (entre las 15 y 16 horas)
    Francisco Roldán Luque, 17, campo

    29 de julio de l936:
    Ángel Martínez Cobo, 50, industrial
    Manuel Alarcón Tarifa, 32, campo
    Fernando Argudo Cruz, 47, campo
    José Priego Castillo, 19, campo
    José Romero León, 37, campo
    José Navarro Jabalquinto, campo
    José Rojas Cañadilla, 38, campo
    Antonio Tienda Hornero, 40, campo
    Miguel Castillo Maestre, 44, empleado
    Joaquín Piernagorda Chica, 62, campo
    Antonio Espartero Expósito, 27, zapatero
    Ramón Moya Expósito
    Antonio José León Bravo, 39, campo
    Lázaro Cubero Medianero, 8 años
    Pío Sánchez Cañete, 58
    José Ramírez Melendo, 54, campo
    Francisco Güete Albañil, 26, campo
    Antonio Malpica Cruz, 29, campo
    Manuel Dios Pavón, 27, campo
    Antonio Galisteo López
    José M.a Castillo Hornero, 46
    José M.a Rodríguez López, 26
    Antonio Romero Carrasco, 40 (en la plaza)

    30 de julio de 1936:
    Ángel Ocaña Tarifa, 42, empleado
    Gonzalo Gómez Piernagorda, 26, campo

    31 de julio de l936:
    Andrés Ramírez Melendo, 41

    4 de agosto de 1936:
    Antonio Chica Rosales, 39, campo
    Joaquín Aragón Román, 52, campo
    Julián Gálvez Porcuna, 44, propietario
    José Gálvez Flores, 16 (hijo del anterior)
    Antonio Cruz Galisteo, campo
    Isidoro Moya Santiago, 62, campo

    5 de agosto de 1936:
    Manuel Jiménez Sevillano, 49, campo
    Juan R. Martos Gallardo, 44
    Rafael Mengíbar Valenzuela, campo
    Antonio Rojas Chica, 66, campo (no inscrito)

    6 de agosto de 1936:
    José Hidalgo Caceres, 39, campo
    Vicente Rojano Ramos, 35, campo
    Antonio Roldán Ruiz, 66, albañil
    Juan Valentín Rosas Dios, 25
    Antonio Aguilar Ocaña, 40, campo
    José Castro Ortiz, 67, campo
    Elías García Lucena, 64, industrial
    Vicente Jiménez Ayala, 34, albañil
    Antonio López Delgado, 25, campo
    Francisco Moreno Ayala, 37, campo
    Manuel Soler García, 28, campo
    Juan Soler García, 22, campo
    Antonio Tarifa Ortega, 29, campo
    Félix Cruz Galisteo, campo
    Francisco Belmontes Delgado, 30, hojalatero
    Eugenio Bergillos Moreno, 40, campo
    José Cortés López, 45, empleado
    Vicente Cruz Rodríguez, 35, industrial
    Eduardo Gutiérrez Conde, 35, campo
    Manuel Ortiz Mendoza, 27, campo
    Antonio Portero Amo, 30
    Francisco Salamanca Cárdenas, 36, campo
    José Santano Arrebola, 30, industrial
    Francisco Sevillano Mármol, 28, comercio
    Félix Toro Hidalgo, 60, campo
    José Viúdez Lucena, 39, labrador
    (más otros 19 cadaveres no identificados)

    8 de agosto de 1936:
    Carlos Triguero Cruz, 44, campo (en Cabra)
    Luis Triguero Cruz, obrero agrícola

    13 de agosto de 1936:
    José M.a Pulido Hornero, 32

    14 de agosto de 1936:
    Antonio Arroyo Castro, 34, electricista

    19 de agosto de 1936:
    Basilio Montes Arrebola, 36, campo
    Antonio Bazuelo Alarcón, campo

    26 de agosto de 1936:
    Miguel Galisteo Ariza, 28, campo
    José López García, 40

    27 de agosto de l936:
    Higinio García Arjona, 36, empleado
    Eugenio Barba Moreno, 53, campo
    Rafael Barba González, 25, campo
    José Mª Serrano Pérez, 32, campo
    Antonio Hornero Arias, 32, campo

    28 de agosto de l936:
    José Albendín Pavón, 30, campo
    José M.a Cañada Cordón, 38, arriero
    Juan A. Mora Gómez, 25, campo
    Antonio Valera Villarreal, 39, campo

    28 de agosto de 1936, en el cementerio La Salud, de Cordoba (RC Baena):
    Rafael Polonio Viadal, 19

    29 de agosto de 1936:
    José Pavón Alarcón, 40, campo

    3 de septiembre de 1936:
    Felipe Baena Torres, 45, mecánico

    4 de septiembre de 1936:
    Domingo Tirado Horcas, 38, campo
    Francisco Gómez Espinar, campo
    Tomás Pescador Gómez, 47, campo

    5 de septiembre de 1936:
    José Aguilera Pérez, 36, campo

    6 de septiembre de 1936:
    Rafael Rodríguez López, 29, campo

    7 de septiembre de 1936:
    José Gálvez Bujalance, 33
    Francisco Rodríguez Cubillo

    12 de septiembre de 1936:
    José Pimentel Ortiz, 38

    27 de septiembre de 1936:
    Mariano Molina Moyano, 52, campo

    30 de septiembre de 1936:
    José Castro Luna, 28, campo

    3 de octubre de 1936:
    José León Cruz, 67, campo

    4 de octubre de 1936:
    José Leiva Ramírez, 44, campo
    Antonio Aguilera Horcas, 43, campo

    5 de octubre de 1936:
    Francisco Molina Orduño, 45, jornalero

    24 de octubre de l936:
    Francisco Peña Albendín, campo

    2 de diciembre de 1936:
    Francisco Azuaga López, 48, campo

    13 de diciembre de 1936:
    Francisco Moreno Tienda, 31

    17 de diciembre de l936:
    Rafael García Tallón, 62, campo

    23 de diciembre de 1936, en Cordoba (RC Baena):
    Diego Mora Gómez, 24, campo

    En 1936, «por los sucesos anárquicos»:
    Jose Molina Ordóñez, 42

    24 de enero de l937:
    Francisco García Espartero, 78, campo

    1 de abril de l937:
    Fernando Cubillo García, 57, campo

    1936, sin más datos, por testimonio oral:
    Dolores «Jaro Moya»
    Mercedes «Jaro Moya»
    José Luna Mármol, 13
    Un nino de apellido Henares, 12
    Honorio Fernández Arjona, guardia municipal
    Félix Vallejo Amo, 31, campo
    Un hombre apellidado Cañete Tarifa (a otro hermano lo fusilaron en la posguerra)

    49 victimas más, identificadas a partir de un padrón de unos 600 huérfanos, elaborado por el Ayuntamiento de Baena, con fecha 9 de juliio de 1937, en el AHMB, seccion Guerra Civil, consultado por Arcángel Bedmar.

    TOTAL: 302 víctimas de las que se tiene constancia, 79 de las cuales no están inscritas. Balance global estimado: 700

  6. ben on 5 Febrero 2010 at 17:26 pm

    Simplemente por curiosidad,me gustaria que alguien me dijera,si se ha abierto una fosa donde enterraron muchos de los fusilados en la Guerra Civil,que está situada en el Cementerio de Baena,según me indicó un señor,por los años 60.No sé si es verdad que exista,pero este señor ponia mucha seguridad en ello.

    • David on 12 Febrero 2010 at 12:56 pm

      Estimado Ben, en Baena no se ha abierto ninguna fosa de represaliados por el franquismo. Las fuerzas vivas de la ciudad, con el alcalde presuntamente socialista a la cabeza, mantienen un pacto de silencio y castigan a quien levanta la cabeza y se atreve a decir lo más mínimo. Esas fosas están localizadas (son más de una) pero no se abrirán nunca para que no podamos ni contar el número de las personas asesinadas, ni comprobar datos nuevos acerca de las condiciones de su martirio.

      • ben on 12 Febrero 2010 at 17:38 pm

        Eso es una verdadera pena,el abrir esas fosas por un sentido estrictamente humano y nunca de represalia ni de venganza,sino de reconocimiento de lo que ocurrió y sobretodo de respeto a sus descendientes es un deber que tenemos.
        De pequeño,por los 50,jugué con algunos de los niños,huerfanos de padres,en esas calles empinadas de Baena.Como niños,todos eramos iguales y ni siquiera sabiamos de horfandad ni de guerras.Pienso,que esos niños
        ahora abuelos,muchos de ellos tendran interes por saber
        de la muerte de sus padres y de donde están enterrados.
        A mi padre,la guerra le pilló en la zona franquista(Córdoba),mientras que a mi madre en la zona republicana(Castro del Rio),de la que tuvo que marchar con mi abuelo
        y muchisimas personas más,hacía Jaen,en esa huida murió
        mi abuelo,pero en nuestro caso sabemos donde está enterrado.Por eso creo que es un deber que tenemos para ayudar,a que todos sepan donde están enterrados sus muertos

        • David on 14 Febrero 2010 at 11:01 am

          Hola, Ben. Nadie plantea las cosas en términos de venganza o represalia, en todo caso las personas más decididas hablan en términos de justicia, y todo el mundo sin excepción de conocimiento, reconocimiento, memoria y respeto. La resistencia a la justicia, el conocimiento, el reconocimiento, la memoria y el respeto son muy fuertes entre quienes tienen algo que perder con ellos.

          Cambiando de tema, te recomiendo mucho que compres el libro de Francisco Moreno Gómez del que tanto estamos hablando en este hilo: 1936: el genocidio franquista en Córdoba, editorial Crítica. Lo encontrarás en cualquier librería cordobesa (bueno, quizá no en la Luque de la calle de Correos). Incluye un relato muy interesante de la lucha en Castro del Río, explicando cómo las fuerzas constitucionales rechazaron el 6 de agosto del 36 el ataque del general felón José Enrique Varela Iglesias. También se explica la evacuación del pueblo tras la caída de Espejo en manos fascistas, y muchas otras cosas. En serio, míratelo. Si tienes ocasión también podrías leer el libro de Francisco Merino Cañasveras, Castro del Río, del rojo al negro, publicado en 1979 en Tarrasa (Barcelona) pero con segunda edición ampliada en 1989, curiosamente en Baena. Este libro parece difícil de encontrar, lo recomienda el propio Moreno Gómez en su bibliografía.

          • ben on 14 Febrero 2010 at 12:57 pm

            Pues muchas gracías por la información de los libros,seguro que encontraré cosas de las que ya mi madre me contaba de esa evacuación y que ella contaba,para que cosas asi no volvieran a ocurrir,como decia ella.

      • Rafacordobe_ on 12 Abril 2010 at 23:29 pm

        Ahora parece que el juego se les ha escapado de las manos a los nazis de España…
        A ver si esto sirve para que, desde Argentina, en virtud de la universalidad de los crímenes contra la humanidad y la jerarquía de las leyes, se mande que se abran las fosas, entre otros asuntos pendientes aún hoy, en pleno siglo XXI, en España.

  7. Afelio on 13 Febrero 2010 at 22:44 pm

    Gracias al sr Zapatero estámos enterandonos de muchas cosas que ya estaban olvidadas. Que Dios se lo pague.

    • David on 14 Febrero 2010 at 10:47 am

      Señor o señora Afelio, creo que se ha equivaocado de artículo, en este no se trata nada relacionado con Zapatero, ni tampoco de cosas que hayan estado olvidadas nunca, salvo quizá por aquellas personas a las que les interesaba que se olvidasen. Por favor, haga su comentario en el artículo adecuado o, alternativamente, explíquese mejor.

  8. Vecino de Luque on 18 Febrero 2010 at 21:23 pm

    Según Moreno Gómez:

    “A la hora de establecer el cómputo de pérdidas personales por ambas partes, resta aludir a una docena de «paseos» que los de izquierdas ejecutaron en calles de Baena, antes de la llegada de la columna Buruaga. Exactamente, 11 víctimas: Antonio Pavón y su mujer Carmen Contreras (empleados); el cura Bartolomé Carrillo, fusilado y quemado en la calle, al igual que el mecánico Rafael Tarifa, el escribiente Francisco Valenzuela, y el propietario Rafael Alcalá.”

    Disponible en

    http://www.enluque.es/paginas/historia/guerra-civil/tragedia-baena.htm

  9. David on 19 Febrero 2010 at 18:53 pm

    Agrada y conmueve ver que tantos vecinos, tanto de Luque como de otros lugares, se interesan por la vida y la muerte de los inocentes de su zona, aunque fuera en un pasado más o menos remoto.

    Aún más reconforta comprobar que Moreno Gómez se convierte en autor de referencia incluso para quienes gustan de resaltar los crímines cometidos por los antifascistas en la guerra civil del 36 al 39. Pero querido vecino de Luque, las cosas hay que hacerlas bien. Tome ejemplo del otro vecino, que no sabemos de dónde es: como ya sabe, aquel otro vecino recomendaba consultar todos los archivos y hemerotecas. Yo no estoy de acuerdo en eso, pero quizá sí le voy a sugerir que, si de verdad le interesa este asunto, no se limite a internet.

    La página a la que enlaza ya era conocida por mí y por muchos. De hecho es de ahí de donde saqué algunas de las fotos que empleé para ilustrar mi artículo (vea que el artículo incluye un enlace a esa página). Como bien consta al pie de ese texto, al parecer está tomado de una obra anterior de Moreno Gómez, titulada La guerra civil en Córdoba, publicada en los años ochenta.

    Esa obra ha quedado obsoleta y le recomiendo encarecidamente, vecino de Luque, que adquiera y consulte la nueva obra que amplía y mejora las conclusiones de la anterior, 1936: el genocidio franquista en Córdoba.

    Así comprobará (pagina 374) los nuevos hallazgos que descalifican la información de que al cadáver del cura Carrillo le metieran fuego. Es verdad que lo mataron unos incontrolados.

    Por otra parte, es cierto que los antifascistas dieron muerte a gente en Baena, eso nadie lo niega ni lo oculta, y todos lo condenamos. Sin embargo vuelvo a apreciar una manera poco clara de explicar las cosas. Vd. extrae del artículo (ya obsoleto) una cita fuera de contexto. Quien la lea sin tener más información puede quedarse con la idea de que los antifascistas estaban matando a gente en Baena sin ton ni son, hasta que llegó el general Buruaga y con todo el dolor de su corazón tuvo que poner orden en el asunto. Nada más lejos de la realidad.

    Al estallido de la revolución fascista en España, en Baena no había violencia ni se mataba a nadie.

    Fueron las fuerzas conservadoras quienes se levantaron en armas contra la constitución y la democracia los días 18 y 19 de julio de 1936. Se hicieron con el control del pueblo con toda violencia. Tomaron rehenes a lo que trataron de manera inhumana desde el primer momento.

    Las fuerzas obreras, campensinas y democráticas se organizaron para hacer frente a los revolucionarios fascistas. En cuanto empezaron a formarse grupos de campesionos (mal organizados y peor armados), los revolucionarios fascistas empezaron a efectuar salidas y ataques. El mismo día 19 de julio por la mañana, en cuanto el teniente Pascual Sánchez Ramírez supo que se estaban formando grupos de obreros para defender el orden constitucional, ordenó incursiones de castigo. Ese mismo día, en el cortijo La Cambronada, asesinaron a once (sí, once) campesinos que apresaron.

    En días posteriores los obreros se fueron organizando, pusieron cerco al pueblo y empezaron a asediar a los revolucionarios fascistas. A medida que fueron tomando el pueblo se fueron produciendo desmanes ocasionales, perpetrados por individuos y grupos incontrolados. El comité de defensa popular no ordenó, ni aprobó, ninguno de los actos violentos. En las páginas 372 y 373 del libro reciente de Moreno Gómez tiene Vd. información sobre estos hechos.

    Cuando llegó Buruaga con toda su tropa, asaltaron el pueblo de la manera más brutal y acto seguido las fuerzas revolucionarias se entregaron a una orgía de sangre y genocidio que no solo contaba con el visto bueno de las autoridades fascistas, sino que formaba parte del plan general y la filosofía del levantamiento contra el orden constitucional.

    Las víctimas que cayeron a manos de los antifascistas son igual de inocentes que el resto y merecen el mismo reconocimiento. Pero no se puede admitir siquiera la insinuación de que las matanzas perpetradas por los fascistas en Baena constituyeran algún tipo de respuesta a una violencia previa de los obreros. Eso es falso. En Baena, como en toda España, la guerra fue desencadenada por los revolucionarios fascistas.

    En Baena no habría muerto nadie si no se hubiera producido esa revolución contra el orden constitucional. Los primeros muertos en la ciudad fueron once, es verdad, y se trataba de obreros y campesinos asesionados por el teniente traidor Pascual Sánchez Ramírez y sus secuaces el día 19 de julio del 36, en la primera de sus salidas contra la incipiente organización del pueblo, que empezaba a reaccionar contra al violencia de los revolucionarios fascistas.

  10. Manuel Harazem on 1 Marzo 2010 at 11:07 am

    Hoy, en el periódico ABC, un hijo de… Muñoz Grandes, general nazi español que mandó la División Azul, y actual teniente general del Ejército español él mismo, realiza hoy un minucioso ejercicio de apología del golpismo militar contra la democracia y del nacionalcatolicismo, la ideología hermana del nazismo que lo sustentó en la Revolución Fascista española, responsable de genocidio y de miles de crímenes de guerra y contra la humanidad, destructor de un estado parlamentario europeo por la fuerza de las armas y responsable de mantener en la más absoluta de las miserias económicas, sociales y morales a dos tercios de la población española durante varias décadas.

    http://cordoba.abc.es/20100301/opinion-tercera/inquietudes-20100301.html

    Espero que el Ministerio de Defensa y el de Justicia consideren sus palabras como apología del terrorismo y le apliquen las mismas leyes que a los miembros del abertzalismo vasco que ensalzan el terrorismo de ETA.

    • Victorio on 1 Marzo 2010 at 13:44 pm

      Pues sí, este Teniente General en la reserva está haciendo apología del terrorismo, y sino no es un aliado de quienes torturaron y asesinaron a miles de personas bajo mando del régimen franquista, está muy cerca.

      Un genocida y un criminal no deja de serlo, por mucho que se empeñen algunos en seguir tapando sus miserias.

      Este Teniente G. es capaz de tener hasta malas pesadillas, como las que describe en su apología por el fascismo que él tanto defendió… y aún defiende.

      PD: curiosamente… en este artículo de opinión, el ABC no admite comentarios

    • David on 3 Marzo 2010 at 0:58 am

      Quisiera destacar algunas de las perlas ensartadas por el general Muñoz Grandes.

      Primero, la estrategia revisionista eterna de calificar los sufrimientos causados por el genocidio franquista como “pasiones ya enterradas”.

      También me llama la atención que se atreva a decir que los militares siempre han cultivado las virtudes de la lealtad, disciplina y obediencia, cuando buena parte de los hechos que nos ocupan tienen su raíz justo en lo contrario. Que un individuo así se atreva a calificar a otras personas de plantear “interpretaciones sesgadas de la historia” es una falta de vegüenza de dimensiones astronómicas.

      De su historia con el alcázar de Toledo, más allá del folclore que nos regala, me espeluzna que este individuo crea que la solución al problema del nomenclátor de las calles de Toledo consiste en que los criminales y sus víctimas compartan honores. Con ese mismo argumento, por cada calle dedicada en Vascongadas a una víctima de ETA habría que dedicar otr (quizá perpendicular?) al etarra que lo asesinó.

      Tres cuartos de lo mismo con la estatua de Millán Astray. Que este hombre hiciera algo que a criterio del articulista se pudiera calificar como bueno, no justifica que se honre a un militar felón, fascista, genocida y criminal. También Hilter era muy bueno con los niños y con los animales, creó muchos puestos de trabajo y fundó la Volkswagen. Pero en la Volkswaen no le levantan estatuas, a ver si alguien adivina por qué.

      El colmo de los colmos es que después de ignorar o incluso elogiar a los militares felones, fascistas y genocidas, este tipo se atreva a protestar porque se les dan condecoraciones a los militares demócratas. Le quiere levantar monumentos a los criminales de guerra y revolucionarios anticonstitucionales, y se cabrea porque se condecore a militares demócratas. Y los describe así: “rompió sus promesas de lealtad y disciplina, despreció a sus superiores, a los que tenía el deber de elevar sus lícitas inquietudes y, aislándose del resto de los cuadros de mando, desde la clandestinidad trató de atraer, con muy poco éxito, a sus propios compañeros a su particular proyecto político, pudiendo crear fisuras graves en las filas de las Fuerzas Armadas”. Pero tío, ¿no es esto una descripciòn de lo que hicieron los revolucionarios fascistas cuando se levantaron contra la constitución y la democracia? ¿En qué quedamos, es eso malo, o es pura disciplina y obediencia?

      En fin, perla tras perla. Lo inquietante es que haya medios de comunicación que den pábulo a estas actitudes. Así nos va.

      • Azud on 5 Marzo 2010 at 4:06 am

        “… problema del nomenclátor de las calles de Toledo consiste en que los criminales y sus víctimas compartan honores. Con ese mismo argumento, por cada calle dedicada en Vascongadas a una víctima de ETA habría que dedicar otra (quizá perpendicular?) al etarra que lo asesinó.”

        Hay que ser muy perverso para admitir tan monstruosa comparación. Lo que ocurrió en España fue una Guerra Civil, cruenta, despiadada, salvaje,… en la que afloraron las mayores indignidades que albergar puede el alma humana. Fueron dos bandos o más enfrentados, en los frentes y en la retaguardia. Los dos bandos cometieron brutalidades que desbordan la credibilidad de quienes, afortunadamente, no nos vimos involucrados.
        Lo de ETA es otra cosa tan diferente que lo entiende todo el mundo (salvo el Gran Macaco Venezolano), no se trata de una Guerra (que más lo quisieran ellos), ni hay dos bandos enfrentados, sino una banda de terroristas asesinos enfrentados al resto de la ciudadanía.

      • Azud on 5 Marzo 2010 at 4:15 am

        “… problema del nomenclátor de las calles de Toledo consiste en que los criminales y sus víctimas compartan honores. Con ese mismo argumento, por cada calle dedicada en Vascongadas a una víctima de ETA habría que dedicar otra (quizá perpendicular?) al etarra que lo asesinó.”

        Hay que ser muy perverso para admitir tan monstruosa comparación. Lo que ocurrió en España fue una Guerra Civil, cruenta, despiadada, salvaje,… en la que afloraron las mayores indignidades que albergar puede el alma humana. Fuero dos o más bandos enfrentados, en los frentes y en la retaguardia. Los dos bandos cometieron brutalidades que desbordan la credibilidad de quienes, afortunadamente, no nos vimos involucrados.

        Lo de ETA es otra cosa tan diferente que lo entiende todo el mundo (salvo el Gran Macaco Venezolano), no se trata de una Guerra (que más lo quisieran ellos), ni hay dos bandos enfrentados, sino una banda de terroristas asesinos enfrentados al resto de la ciudadanía.

        • Manuel Harazem on 5 Marzo 2010 at 10:07 am

          Cualquier día de estos la historiografía acreditada forjará un nombre oficial más exacto que el de revisionistas para todos aquellos que consideran al mismo nivel a un puñado de militares felones que derribaron por la fuerza a un gobierno democrático que a éste en su derecho a defenderse. Que consideran al mismo nivel el planteamiento planificado genocida de eliminación sistemática de cualquiera que le mostrase la más mínima desafección mostrado desde el primer momento por los golpistas, militares y civiles que el de un gobierno que desde siempre trató de controlar a los descontrolados que en su bando cometían barbaridades. Yo les doy uno por mi cuenta y riesgo que me reservaré para no molestar.

          Y por si trataras de atizarme con un piomoazo te concederé, por tal de no discutir, y como excepción el probable o improbable caso de Paracuellos. Hala.

        • David on 5 Marzo 2010 at 10:49 am

          Aparte de las matizaciones que te acaba de hacer Harazem sobre la legitimidad y la diferencia, radical, entre el estado constitucional democrático y la revolución fascista, vale la pena además insistir en que afirmar, como haces tú, que “los dos bandos cometieron brutalidades que desbordan la credibilidade de quienes no nos vimos involucrados” es una afirmación salvaje y muy injusta. Aunque solo fuera en términos de números, la comparación en términos de igualdad y equidistancia ya supone una ofensa.

          En cuanto a las diferencias entre ETA y el nacional catolicismo, no son tantas como quieres dar a entender. Dices que lo de ETA no es una guerra y que los gudaris solo son terroristas asesinos. Solo te falta calificarlos de delincuentes comunes para terminar de ocultar la realidad del problema. En realidad la única diferencia entre ETA y el nacional catolicismo es numérica: en ambos casos tenemos a un grupo armado que se levanta contra el orden constitucional para imponer a toda una sociedad, por la fuerza y la violencia, su visión política del país. Los nacional católicos contaban con la mayoría del ejército y con el apoyo de otros grupos conservadores. Los gudaris están en franca minoría. Aparte de eso, todo lo demás es pura identidad, incluida la intensidad del sentimiento nacionalista y la querencia por la eliminación física de sus respectivas “anti-naciones” (la anti-españa para los nacional católicos, la anti-euskal-herria para los dela ETA).

  11. ben on 1 Marzo 2010 at 17:14 pm

    Que yo sepa.un general en la reserva puede hacer manifestaciones en los periodicos,otra cosa es que estuviera en activo.

    • costanillas on 1 Marzo 2010 at 21:57 pm

      ! Por supuesto¡ Tiene el mismo derecho que un trabajador del SAS despachable o no, que un estudioso de las semillas o del ajo o que cualquier otro ciudadano o ciudadana sin importar raza ni credo.

      Creo que el derecho a la libre expresión es el mismo para todos.

      ¿ O no ?

      • alucinado on 2 Marzo 2010 at 10:21 am

        Y si es apología del terrorismo (o del genocidio), debe ir a la cárcel igual que un trabajador del SAS o un autónomo ¿o para eso sí debe tener privilegios?

        • Manuel Harazem on 2 Marzo 2010 at 10:51 am

          Pues sí, alucinado esa es mi tesis. Pero he de aclarar que considero que el techo de la libertad de expresión tiene que fundirse con el azul del cielo, o sea que debían derogarse todas las leyes que amordazan la libre expresión del pensamiento, inclusive las que en otros países europeos castigan a los negacionistas del Holocausto. Pero lo que no es admisible es que existan para castigar unas categorías de pensamiento y otras no. Si existe una ley en el estado español que castiga la apología del terrorismo, tiene que aplicarse a todos los casos, y terrorismo fue el empleado en las retaguardias por los golpistas de julio de 1936 a lo largo de toda la guerra y la posguerra, un terrorismo que por su especial masividad puede calificarse además tranquilamente como genocidio.

          Por otra parte este sujeto sigue siendo general, no está jubilado, sólo en la reserva, así que da miedo que un apologeta del golpismo haya tenido mando en tropa durante tantos años, y lo que es peor, que pueda volver a tenerlo en caso de necesidad. Es como si nombraran obispo a un cura que considerara y lo dijera públicamente que la pederastia forma parte integral de la educación de los niños en los colegios religiosos.

          • Azud on 5 Marzo 2010 at 3:38 am

            Mira por donde estamos casi, casi, de acuerdo en algo; pero no del todo. Mantengo la idea de que la libertad de expresión no debe tener límite alguno, cualquiera que sea la burrada que se exprese (valga la redundancia). Sin embargo, en casos especiales, cuando están en juego valores superiores como son la vida de las personas, la apología e incitación al asesinato deben ser perseguibles y condenables como actos delictivos. Negar el Holocausto no entiendo que sea incitar a un nuevo Holocausto, así que no creo que deba constituir delito. Como tanpoco lo debe ser negar la Santísima Trinidad, el Cambio Climático, el Darwinismo, el Genocidio Franquista, ni ningún otro Dogma de actualidad. Allá cada uno con sus ideas, creencias y posicionamientos.

            Por lo demás, aclararte, por si no lo sabes, que los Oficiales Generales no se jubilan nunca y lo son de por vida, vitalicios. Tan solo pasan a la Reserva al cumplir una cierta edad (no se ahora cual es) o cuando “se portan mal” y los fuerzan a pasar a tal situación. En la Reserva no están en activo, pero si disponibles. Si ya lo sabías, excusami insolencia por recordartelo.

      • David on 3 Marzo 2010 at 0:39 am

        Costanillas, me escandaliza tu descaro.
        Tratándose de un tema delicado, que todo el mundo ha tratado con respeto por la libertad de expresión, revela tu catadura moral que te atrevas siquiera a insinuar que el derecho a la libre expresión no debería ser el mismo para todos. He repasado el hilo y eres el primero que se atreve a hacer semejante insinuación. Menudo estilazo y menuda actitud.

        • costanillas on 4 Marzo 2010 at 1:15 am

          Mientes como un bellaco, fabulas e inventas, David.

          La bajeza de tu comentario dice mucho de ti; da pena y asco a la vez.

          Sigue…sigue recogiendo las colillas de la taberna, y disfrútalas con tus amiguetes, so pamplinas.

          • David on 4 Marzo 2010 at 10:23 am

            Estimado Costanillas, está por ver el día en el que participes en este foro para hacer alguna aportación no ya constructiva, sino siquiera significativa, es decir, con contenido. Normalmente basta con ignorar tus comentarios, ya sabes que no nos causan pavor vuestros semblantes esquivos. Pero tiene gracia lo fácil que te picas.

            Mira, Costanillas, eres tú el que ha metido la pata insinuando o sugiriendo que quizá no todo el mundo deba tener el mismo derecho a la libertad de expresión; yo me he limitado a constatar ese hecho y tú me tachas de bellaco, fabulador, inventor, bajuno, penoso, asqueroso, recogecolillas y pamplinas. No sé si te das cuenta de que eres tú el que queda mal con estas pataletas.

            Entretanto, el resto de opiniones en este hilo sobre el artículo en el ABC van justo en la dirección diametralmente opuesta de principio a fin, o sea, se trata de defender que todo el mundo reciba exactamente el mismo trato en lo que se refiere a libertad de expresión.

            Que tengas un buen día. Y oye, tómate un antiácido.

        • Azud on 5 Marzo 2010 at 3:48 am

          Pues yo no lo he entendido de ese modo; sino justamente todo lo contrario. Estoy seguro de que Costanillas defiende el derecho de todo el mundo a expresarse, con independencia de su status, incluido el Teniente General Muñoz-Grandes. Rapásatelo, David, y no te sulfures, que te va a dar algo.

          • David on 5 Marzo 2010 at 9:52 am

            Es lo que tiene juntarse con niños, que al final lo tiene que explicar uno todo con cucharilla. Azud, mi crítica a los exabruptos de Costanillas llevaba una carga de ironía. Obviamente él criticaba a otros interlocutores porque, en su tendencia habitual a la sobreinterpretación y el prejuicio, había entendido que alguien o álguienes negaban o insinuaban la negación de la libertad de expresión al general este del que hablamos. Es evidente que Costanillas se ha pasado en su interpretación, aquí todo el mundo defiende la igualdad en el uso de esa libertad. Y si esa libertad, como las otras, tiene que tener unos límites, que sean los mismos para todos. Aquí la comparación con ETA (que no la inicié yo, sino que resulta totalmente pertinente y natural en este contexto) viene muy al caso. Un artículo como este que comentamos del ABC, si se publicara en Gara haciendo apología del patriotismo vascongado en vez de hacerla de la revolución nacionalcatólica, le valdría al autor varios años de cárcel y al medio de comunicación el cierre inmediato.

  12. ben on 3 Marzo 2010 at 1:19 am

    Las manifestaciones del general Muñoz-Grandes,las hubiese hecho en activo
    sería suficiente para su paso a la reserva isofacto por cualquier gobierno sea del color que sea,pero ese es el estado en que se encuentra el general.Por lo tanto no creo que tenga el menor interes para nadie,como no sea para de forma particular,las personas que comulgan con esas ideas.

    • David on 3 Marzo 2010 at 1:23 am

      Por supuesto, ben, pero insisto en el susto que da que un medio de comunicación influyente y de gran difusión como El Acorazado (alias ABC) le dé cancha a semejante diatriba. Justo por lo que dices, cabe deducir que entre el público lector de El Acorazado hay muchas personas que comulgan con esas ideas. Lo que a su vez da una medida cabal del país en el que vivimos.

      • ben on 3 Marzo 2010 at 1:31 am

        Supongo,que los demócratas están en todas partes,eso espero y que leen en todos los idiomas y periódicos.Lo que si es cierto es que el sensaciolanismo,también es común por todos los medios de comunicación,por lo visto vende mucho.

        • David on 3 Marzo 2010 at 1:35 am

          No dudo que entre el público del ABC haya muchos demócratas, quizá mayoría, lo inquietante, insisto, es que den munición a los otros, en forma de apología de la rebelión militar y del fascismo. En cuanto al sensacionalismo, no sé qué quieres decir con ese comentario ahora: esta carta en el ABC no es sensacionalista, precisamente.

          • costanillas on 4 Marzo 2010 at 23:03 pm

            David, eres además pertinaz como la sequía en tiempos de ese Sr. al que adoras y que gustaba mucho de inaugurar pantanos.
            Sigues mintiendo y poniendo en mi boca insinuaciones o afirmaciones que yo nunca he hecho.

            Con respecto a que si aporto o dejo de aportar, piensa que a lo mejor no quiero o no me gusta entrar en debates que en la mayoría de las ocasiones son estériles o sé que no váis a dejar, la mayoría, que exprese lo que libremente pienso.

            Las noches son largas, David, tener cambiado el sueño influye negativamente en la psique de los seres humanos, y tú eres el mejor ejemplo de ello.

            Eres un pegoso David, y lo peor es que no permites que nadie, absolutamente nadie, exprese ideas u opiniones que no coincidan con las tuyas, y éso tiene un apelativo que sé que no te gusta.

            Duerme, David, descansa…..el sueño a veces es mejor que una buena medicación.

            Por tanto, ínclito David: ¡Acuéstate que estás penoso!

          • David on 5 Marzo 2010 at 10:41 am

            Costanillas, has puesto el comentario en el lugar equivocado. Míratelo mejor, anda.

  13. Azud on 10 Marzo 2010 at 4:48 am

    El Ordenamiento Sacerdotal “imprime carácter”, de modo que son de efecto indeleble. Como en los demás sacramentos que imprimen carácter, los sacerdotes lo son para toda la vida. Por tanto, quienes abandonan el ministerio o son suspendidos por haberr hecho alguna gazpachada muy gorda, no pierden el carácter sacerdotal, sino que tan solo son suspendidos “a divini”, esto es para el ejercicio de los actos litúrgicos. En esto, las casta militar y sacerdotal, presentan un gran paralelismo.

  14. Victorio on 11 Marzo 2010 at 15:38 pm

    Terrorífico dato…

    Córdoba, con 17, fue la provincia con más campos de concentración
    Le siguieron Granada (10), Badajoz (8) y Alicante (8).

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/Memoria/esclavos/Franco/elpepicul/20100311elpepicul_1/Tes

  15. Rafacordobe_ on 22 Marzo 2010 at 0:52 am

    David, creo que te quedas corto, a pesar de tu, se ve que sincera, contundencia en la respuesta.
    No creo que “personas”, por no hablar de monstruos, que planean el exterminio de quienes les dan de comer, les dan de vestir, les proporcionan techo, les dan todo, y de paso saqueándolo todo, buscando así la impunidad para anteriores crímenes, tanto ancestrales como casi inmediatos, cuando son “asesinados” en el marco de la defensa de un Estado democrático (por muy imperfecto y asediado que estuviera, la Segunda República lo era), por el hecho de ser muertos por personas no asociadas a la autoridad, se diga que son, eso, asesinados, y sus “asesinos” unos descontrolados.
    Si lo de los niños pequeños en Paracuellos es cierto me callo. Pero si no lo es, ojalá en cada rincón de España hubiera habido un Paracuellos del Jarama que hubiera acabado de raíz con el fascio y su quinta columna en todas partes.
    Al fin y al cabo, los crímenes contra la humanidad, ¿no tienen a menudo la pena de muerte? ¿No es ley militar que el traidor a la Patria, el culpable de alta traición, es condenado al pelotón de fusilamiento?
    Alguien que chilla “comed República” provocando que unos diez millones de personas estén al borde de la muerte por hambre, no es persona ni merece estar vivo.
    Alguien que vive de lo que otro trabaja y, cuando el que le trabaja, pide algo que es un míimo derecho, se revuelve contra él y busca eliminarlo, ni es persona ni merece estar vivo.
    Alguien que trata con Hitler, Mussolini, Salazar, Dadalier y compañía, ni es persona ni merece estar vivo.
    Alguien que planea truncar MILLONES de vidas por un pu*o capricho, para así mantener su posición y sus privilegios, ni es persona ni merece estar vivo.
    Ojalá la gente, amigo, abra un poquito los ojos y se deje de tanta ñoñería que nos han metido desde que los “socialistas” son monárquicos que hacen políticas de derechas y los “comunistas” hablan bien de Stalin y, encima, besan la mano de la patronal; ni derecho a la vida ni corrección política: el criminal al hoyo y punto final, es la única manera de guardar la seguridad nacional y personal.
    Un saludo, amigo.

    • ben on 22 Marzo 2010 at 11:31 am

      Uf me has dejado planchado,vamos la mañana me has dado leyendote.
      No sé a que generación perteneces,por tu edad,pero la mia fue una
      en la que se nos dijo que deberiamos olvidar,trabajar y estudiar
      y no mirar atras.Simplemente decirte que en esa guerra entre her
      manos,los había como en mi caso que mi madre estaba en Castro
      “zona roja” y mi padre en Córdoba,”zona azul”.Mi madre huia con
      muchas más personas hacía el frente de Jaen y mi padre,pues pegando tiros a los que huian,como hacía la mili,pues como
      soldado cumplia ordenes.Tengo más casos,pero bueno son historia.
      Cuentas esos hechos como batallitas de buenos y malos,en forma de tebeo.Pero bueno,si en la taberna con una copita con escri
      bir lo que has escrito te has desahogado de algo,pues estupendo.

    • David on 23 Marzo 2010 at 13:32 pm

      Rafa, al tratar atrocidades como las que estamos comentando es muy fácil quedarse cortos. Pero en ciertas ocasiones más vale quedarse algo corto que pasarse, y en estos asuntos una de las cosas que sobran son los pronunciamientos exorbitantes.

      No se puede negar la condición de personas a los criminales responsables de estos delitos. Deshumanizar al delincuente, al oponente o simplemente al distinto es una estrategia que conduce por mal camino. Primero porque constituye el primer paso hacia negar el tratao humano al individuo deshumanizado (no sé si me explico o estoy produciendo un trabalenguas). Segundo porque al deshumanizar al delincuente le restamos buena parte de su responsabilidad. Es algo parecido a lo que ocurre cuando decimos sobre un criminal cualquiera: “Hay que estar loco para hacer estas cosas”. Error. Justamente la gravedad de algunos crímenes reside en parte en que no haya que estar loco para cometerlos, sino simplemente ser un criminal. Los delincuentes que se alzaron contra la constitución y la democracia eran humanos y lo justo habría sido aplicarles la justicia humana.

      Y en la justicia humana nunca entra el exterminio sistemático y global. Me parece notar en tu intervención ciertos puntos en común con los delincuentes a los que criticas. Ni se pueden hacer causas generales (la justicia se debe administrar de manera individual) ni se puede promover la eliminación de un grupo social entero: eso sería genocidio, un crimen contra la humanidad.

      Lo correcto con los delincuentes habría sido detenerlos y juzgarlos. No sé cómo estaba la legislación penal, civil o militar, de la época. Es posible que a los dirigentes de la rebelión les hubiera correspondido pena de muerte, y puede que también a otros criminales especialmente señalados. Pero desde luego que no a todos los rebledes, y mucho menos (como indica ben) a los pobres soldados que cayeron bajo las órdenes de oficiales felones. En fin, que la situación es más compleja de lo que parece a primera vista.

      Por otra parte, una de las banderas de los movimientos en favor de los derechos humanos ha sido siempre la supresión de la pena de muerte incluso en tiempo de guerra. El código de justicia militar creo que suprimió la pena de muerte en su última reforma, en España. Yo personalmente no creo en la pena de muerte, ni siquiera para quien se la gane a pulso.

      • ben on 23 Marzo 2010 at 14:19 pm

        Chapeau David,estupendo artículo.

  16. Manuel Harazem on 5 Marzo 2010 at 10:12 am

    Pues sí, esforzado Azud, lo sabía, es justo lo que he dicho en el último párrafo. De todas formas se agradece tu intención didáctica. Efectivamente los militares, aparte de contar con la parte del león de la cantidad de honor que pudiera haber en el mundo, cuentan con muchos más privilegios sobre el resto de los mortales (dicho sea sin ninguna ironía). Entre otros el de la militariedad infundida por gracia divina, la misma que reciben los curas de alas del Espíritu Santo.

  17. Azud on 10 Marzo 2010 at 4:56 am

    Gracias por tu benevolencia, magnánimo Harazem. Abusando de ella, te recordaré, que no te ilustraré, sobre otro asuntillo ad hoc. El Ordenamiento Sacerdotal “imprime carácter”, de modo que es de efecto indeleble. Como en los demás sacramentos que imprimen carácter, los sacerdotes lo son para toda la vida. Por tanto, quienes abandonan el ministerio o son suspendidos por haber hecho alguna gazpachada muy gorda, no pierden el carácter sacerdotal, sino que tan solo son suspendidos “a divini”, esto es para el ejercicio de los actos litúrgicos. En esto, las casta militar y sacerdotal, presentan un gran paralelismo.

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