Del puente del Arenal al Nuevo, y a lo lejos el Novísimo –por ahora-.
El embarcadero y zona de pesca. Frente el Molino de Martos desaparecido.
No se ve el molino. Al fondo a la izquierda, Torreárboles, en el centro Santiago.
Al centro se ve la galería de Harazen. Arriba Pino Gordo, el Cerro de las emisoras de TV, a la derecha el de San Cristóbal
El sol, tímidamente aún, acaricia la Calahorra. Una luminaria porfía con la llegada de la nueva luz. A la derecha la funda del minarete, la cúpula del coro levantada, y la espadaña dónde las cigueñas criaron muchos años.
Siguen las caricias solares.
Toda la masa monumental se ve por este pasillo limpio de naturaleza.
Otra perspectiva.
La cúpula de Santa Victoria, Torreárboles al fondo, a la derecha dos solitarias palmeras…
En todo su esplendor. La moderna luminaria sigue compitiendo con el sol.
Al fondo a la derecha estaba el dormitorio de un mochilero que no me pereció oportuno fotografiar, por aquello de los derechos de imagen.
Preciosa vista.
Igual de bonita.
El Molino de San Antonio aparece tímidamente por la izquierda.
Esto no pega, pero es la cultura de los que nos precederán ¿Buena? ¿Mala? Distinta.
Sigo pensando que era mejor el derroche lacteo de antes, que la ingestión de alcohol para el higado.
Sigue sin ser agradable por mucho de Paco Capra que se las quiera uno dar.
Maravillosa la naturaleza, pero como no se regule nos pasará como a las ciudades mayas o a Angkor.
Si comparamos con el fotograma de Werrybee (culpable de este churro de reportaje), cincuenta años atrás, la diferencia es increible.
¿Dónde están las estatuas? ¿Cuánto nos costó la idea? ¿Cuánto nos costará aún?
Otra vez la isla sin estatuas. Al fondo otra obra de ingeniería, el novisimo puente -por poco tiempo-, de tablero plano, que según la administración que lo construya se le debe dar peralte o no.
¡Vosotras dos, por qué os asomáis!
En esta zona desembocaba el colector de la ciudad, las doce piedras creo que se llamaba el lugar, a la derecha el embarcadero del Molino de la Alegría. El río estaba delimitado por la corriente del colector (mierda pura cordobesa orilla derecha) y el lugar de baño en la orilla de enfrente de otro color menos chocolate.
Aquí estaba la casilla de la castración del cerdo, hoy un vergel. La sombra de Paco Capra a la izquierda, siempre.
Ni la muralla, ni la masa monumental, ni el aprovechamiento. Esta fotografía es la equivalente a la foto de Werrybee con Julian Mateos.
¡Coño! Las siete y media, que llego tarde con la leche del reportaje.



De churro de reportaje, nada. Me parecen unas fotos geniales, y hechas a una hora muy propicia. Por cierto, no te preocupes por la vegetación que la naturaleza sabe regularse por sí misma, y además está preciosa. En octubre vendrán lluvias torrenciales y el subidón del Guadalquivir se llevará lo que sobre y dejará lo que le pertenezca.
¡No me digas que no está guapo el puente ROMANO!
Ben, Siempre ha sido así ciclicamente, aunque esas lluvias torrenciales de octubre… en fin,ya no llueve como antes.
Coincido con el piropo.
Reportaje interesantísimo y emotivo. Y el puente Romano está en efecto como la Calahorra, guapísimos los dos.
Y es Romano aunque no sea Romano. Igual que el barrio de la Casa el Viejo es el barrio de la Casa el Viejo aunque ni casa ni Viejo. Como el canal de la Mancha, o el golfo de León, que ni mancha, ni león ni ocho cuartos. También a mi amiga Maricarme Martínez la llamábamos La China y es La China forever, aunque tenga de china lo que el puente Romano de romano…
Amén.
Es un reportaje muy bonito Paco, me alegro de haber sido el culpable.
Por otro lado, la zona entre el molino de San Antonio, la Calahorra y el puente romano se convierte cada sábado por la tarde-noche en escenario natural donde parejas de novios recién casados van a hacerse las fotos de rigor. Ocasionalmente vamos allí de paseo porque semejante espectáculo de humor gratis no lo da cualquiera.
ejjeje y por tanto tb eres culpable, werry, que conste en acta, de que el “probe” de Paco tuviese tocado “el pulgar del pie izquierdo, accidente del reportaje mañanero del otro día -que dicho sea de paso no cubre el seguro de la Calleja-” y por ende del “andar de engañalosas” que dramáticamente le llevó del teatro a su casa la pasada noche. XDDD
saludos werry, suscribo tu opinión con respecto a tan magnífico reportaje propinador de cojeras. “probesillo!” >;o]
Muchas gracias a los dos, es verdad, por estar cada día más torpe. Me salen rozaduras y me doy cada golpe en los dedos que no veáis, no salgo de una uña negra -hematoma no de lo otro- cuando ya me estoy preparando otra.
En lo tocante a lo de las fotos de parejas con un proyecto de futuro -esperaremos los cuatro años que dicen dura la pasión-, cada vez tienen menos posibilidades de sacar la monumentalidad de la acera de enfrente -la antigua fabrica sacerdotal y la Mezquita-, por la vegetación, aunque Ben Saprut dice, y dice bien, que es cuestión de una riada para poner las cosas en su justa medida.