Don Manuel Pimentel y el «top manta»

8 Julio 2009
By Iznogud

pimentel_top_mantaCircula la opinión cínica de que la editorial Almuzara se asemeja al «top manta» por la sencilla razón de que la empresa de don Manuel Pimentel vende la propiedad intelectual ajena sin abonar derechos de autor. Esta visión del asunto es totalmente interesada, torcida y unilateral, y en este artículo vamos a explicar por qué, con la intención de restituir la intachable honradez del caballero don Manuel, así como la de su elegante y cordobesísimo emporio editorial.

Todo este desagradable asunto surge del simple hecho de que hace tiempo que la editorial Almuzara no paga sueldos, trabajos, encargos y derechos a multitud de empleados, trabajadores externos, traductores, correctores y autores. Pero, de ahí a comparar la editorial de don Manuel Pimentel con el «top manta» hay que torcer la realidad bastante.

En primer lugar, los profesionales del «top manta» suelen ser inmigrantes ilegales que no saben nada de gramática castellana, que se han jugado la vida para venir a trabajar y que arriesgan su presente y su futuro a diario para hacer llegar a todas las calles del país la cultura audiovisual de actualidad más rabiosa. En contraste, don Manuel Pimentel  es todo un caballero andaluz bien educado, licenciado en derecho y en otras cosas y, que se sepa, no se está jugando nada en todo esto: él tiene otras fuentes de peculio y rentas y, si se dedica a la venta de libros sin pagar derechos, es quizá por pura afición y filantropía.

En segundo lugar, la gente del «top manta» no paga a los autores porque no puede, ya que no tiene manera de contactar con ellos, mientras que el grupo Almuzara dispone de todos los datos de contacto de sus traductores, autores y trabajadores. El «top manta» de la esquina no sabe dónde vive David Bisbal, pero don Manuel sabe hasta el número de cuenta corriente de (por poner un poner) Chris Stewart (autor de Entre limones, al que Almuzara adeuda un dineral). Si se suma este dato a la declaración del propio don Manuel de que «En 2007, tuvimos como venta neta de libros cuatro millones de euros. Y este año [2008] la cifra será de en torno a los 3,5 millones» (El País, 10 de octubre de 2007), se deduce otra diferencia enorme entre Almuzara y el «top manta»: que Pimentel no paga, simplemente, porque no quiere. Así que no confundamos las cosas.

La asociación de traductores ACEtt ha publicado un comunicado en el que acusa a la editorial de recurrir a «reiteradas maniobras dilatorias y, en algunos casos, incluso mentiras flagrantes». Hay que tener en cuenta que, en muchos casos, las cantidades adeudadas son inferiores a dos mil euros: hay que ver cómo se ponen por cuatro perras. Que haya gente que necesite esos ingresos para sobrevivir es lamentable, desde luego. Pero oye, nadie los obligó a meterse en esto de la traducción, escritura, maquetación o corrección, y ya se sabe cómo es el mundo de las profesiones liberales. Ese otro gran cordobés que fue Séneca ya nos enseñó a sobrellevar la adversidad con entereza y la empresa filantrópica de don Manuel ayuda a este colectivo de quisquillosos a seguir la senda del estoicismo, lo cual representa una labor muy loable que deberían agradecerle.

También es verdad que hay afectados por impagos que van más allá de la crudas pero mesuradas palabras de ACEtt y seleccionan términos del tipo «esta gentuza no merece el privilegio de continuar funcionando como editorial. Han estafado, timado, mentido y decepcionado tantas veces a tantos autores, traductores, hasta editores y otras empresas, que ya han olvidado el sentido de la palabra honradez». Hombre, si se tiene en cuenta que a este autor en concreto se le deben muchos miles de euros se puede medio entender el enfado, pero también es verdad que este señor vive en un entorno bucólico pastoril donde el dinero no hace falta para casi nada, mientras que, en manos de un gran empresario como don Manuel, esos caudales contribuyen al engrandecimiento de España, a la fama de la Andalucía eterna, al fomento del saber y a la difusión de la cultura andaluza en versión cordobesa.

Que don Manuel es un gran empresario no lo duda nadie, ni siquiera él mismo, como lo demuestra el hecho de que se haya autopublicado una obra intitulada Manual del editor. Se anuncia como «El libro perfecto para todos aquellos que desean entender las entrañas del complejo mundo de los libros en el siglo XXI. Con un lenguaje ameno y positivo, en este libro lleno de ejemplos prácticos y ejercicios, Manuel Pimentel une su experiencia en los ámbitos de la empresa y de la cultura para revelar al lector, paso a paso, qué es, cómo se crea y cómo se gestiona una editorial».

Dejemos para otra ocasión el enigma de si don Manuel cobra o no los derechos por la venta de cada ejemplar de esta obra y consideremos otras incógnitas. Por ejemplo, cabe la duda de si este libro explica algunas de las maniobras más creativas del empresariado cordobés especializado en economía sumergida, como: cambiar de dirección para que no te localicen los acreedores, simular que no te llegan las cartas y facturas enviadas por correo ordinario, negarse a recibir los envíos certificados, poner a coriáceos trabajadores (¿estos sí que cobran?) como pantalla dilatoria, simular ante hacienda que sí se han efectuado los pagos adeudados (con lo que, además, se logra el golpe irónico y divertido de hacer pagar al acreedor los impuestos por unos ingresos que no han recibido, ¡genial!), firmar pagarés, ofrecer pronto pago si se acepta cobrar menos, etc… Todo parece indicar que el libro revela todas las claves. Por favor, que alguien escanee la obra y la cuelgue del EMule para que lo podamos comprobar. Córdoba, también en el ámbito editorial, «de sabiduría clara fuente».

Los acreedores del grupo Almuzara están muy enfadados y envían sin parar cartas y protestas a los medios de comunicación locales y nacionales de mayor prestigio. No han conseguido casi nada y ellos lo atribuyen a que el ex ministro tira de largos hilos. Pero la verdad es que los medios serios no hacen caso porque saben que su deber es apoyar al gran empresario creador de riqueza, de empleo y de cultura. Prefieren dedicar el espacio a problemas de verdad como la lucha contra el «top manta» (no se puede permitir que la gente se lucre sin pagar derechos, si se trata de extranjeros) o incluso a promocionar la imagen de Almuzara y su presidente.

Porque, en efecto, don Manuel Pimentel, en su condición de presidente del grupo Almuzara y gracias a su renombre como ex ministro de trabajo, su aureola de pensador andalucista y su fama de centrista con toque social, sigue impartiendo charlas, conferencias, entrevistas y seminarios por doquier. A pesar de que se le acumulan las denuncias en los juzgados, él siempre con templada voz y certeros ademanes manifiesta loas a la ley de propiedad intelectual, que ha glosado incluso en su propio blog. En el artículo que tituló La propiedad intelectual: un recurso creciente, advertía claramente de lo que iba a pasar para todo aquel que supiera leer: «España está aún muy por debajo de las posibilidades de explotación de los derechos de sus creadores». Sin duda don Manuel está dando grandes pasos adelante en esa senda de explotación. Pero él juega limpio y, para quien quiera enterarse, ofrece en su propio blog otra joya, el artículo titulado Propiedad intelectual: ¿cómo se cobra? Habrá amargados que consideren esto sarcasmo, esperpento o mala hostia. Pero no es nada de eso, sino simple afán informativo y de transparencia.

Por cierto que don Manuel se ha mostrado siempre partidario del canon digital, he ahí otra diferencia enorme entre nuestro admirado empresario y los trabajadores del «top manta», entre los que no se sabe de ninguno que defienda de ese canon.

En resumen y conclusión, es en verdad deber de todo medio de comunicación serio y solidario ignorar este asuntillo. Esperamos haber esclarecido por qué nos parece meridianamente claro que ni el grupo Almuzara ni don Manuel Pimentel merecen esa injusta comparación con el «top manta», y ojalá hayamos contribuido a restañar la imagen pública de un empresario ejemplar, personaje filantrópico, paladín de la cultura local y universal, político progresista y honesto. Un caballero donde los haya, al frente de una empresa digna, sólida y con un futuro esplendoroso por delante.

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83 Responses to “ Don Manuel Pimentel y el «top manta» ”

  1. Raquel Morrison on 23 Diciembre 2009 at 13:31 pm

    ¿Otro pardillo que no lee la Calleja?

    http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=530182

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