Aclamación: una palabra peligrosa
Aclamación de Adolf Hitler meses antes de la debacle del pueblo alemán
Aclamación: Muestra de entusiasmo y aprobación que da una multitud a alguien, generalmente mediante voces y aplausos.
por aclamación: Por decisión o acuerdo de todos los componentes de un grupo sin necesidad de votación.
No se que está sucediendo últimamente, que todos los movimientos democráticos en este país están sucediendo “por aclamación”. Si nos atenemos a la fría definición del diccionario, veremos que la cosa tiene poco de democrática pues la votación es el último requisito para que la “aclamación” se legitime.
Sin embargo, en estos momentos no hay ni un solo movimiento en la escena política e institucional que no se haga por aclamación, si quieres comprobarlo solo tienes que buscar la palabra “aclamación” en Google y descubrirás que:
Don Manuel Chaves dejó la Junta a Griñán por aclamación. Paulino Luna resulta elegido por aclamación presidente del PP. El PP arropa a Camps por aclamación. Berlusconi es elegido por aclamación para presidir el nuevo Partido de la Libertad. Cándido Méndez es reelegido por aclamación lider de UGT, para terminar por el último aclamado de la mañana que ha sido el señor Carreto elegido presidente de Asociación de Empresarios de la Construcción por aclamación, por cierto que los que aclamaban son por casualidad, las empresas que se están llevando el pastel de los fondos anticrisis. con este panorama, al menos es de agradecer que la aclamación del señor Ocaña haya tenido al menos tres disidencias. Sabremos quienes han sido las próximas semanas, solo habrá que fijarse en quiénes son pisados por la bota aclamada.
¡Y porqué tanta aclamación? Pues es evidente que el país no está para fiestas, con lo que el miedo se instala en nuestra sociedad empezando por los más cobardes como es lógico. En esta coyuntura a ningún militante de nada, se le ocurre discrepar de quien tiene en su mano su puesto de trabajo, así la servidumbre y la podredumbre se han ido instalando en las instituciones teóricamente democráticas, se han enrrocado en el poder abandonando a la sociedad que es la que a la postre justifica sus existencias, por lo que es natural que se esté produciendo un peligroso divorcio entre los ciudadanos y estas organizaciones que están a un paso de convertirse en grupos fascistas por aclamación.



La aclamación es, para mi, la alta cota de adulación que necesita el impresentable endiosad@ con complejo de inferiodidad cuando llega a altas cotas de poder… probes quienes lo sufran!
ta luegor, luego sigo leyendo, me voy… >;o]