Fallece Rafael Millán
Por la columna de hoy de Rafael Mir me entero del fallecimiento de este creador exiliado (o autoexiliado) cordobés. Bueno, ahora le llaman “andaluces por el mundo” por no llamarle emigración por falta de oportunidades y de horizontes. Pego a continuación la nota biográfica de Rafael Millán escrita en su web, en la que podéis leer gran parte de la obra escrita de este poeta, escritor, editor e impresor cordobés de Castro del Río. Por cierto que creo que jamás le dedicó un poema a Córdoba.
RAFAEL MILLÁN, nació en Castro del Río (Córdoba) el primer día de noviembre de 1919. Muy joven aún, a los diez años de edad, entró de aprendiz en una de las dos imprentas que por entonces había en su pueblo natal —llamada La Gutenberg— donde, guiado por su maestro impresor, Miguel Morales, aprendió no sólo principios de tipografía sino de otras disciplinas que, más tarde, ampliaría por su cuenta.
La guerra civil española (1936-39) trastornó por completo la vida de su familia y la suya propia, viéndose obligados —él, sus padres y su hermana— a dejar su casa y su pueblo en inminente peligro de caer en manos enemigas y, con millares de refugiados, ir andando a través de la tierra andaluza hasta que un tren providencial y lento los dejó en Madrid. Los tres años de la tragedia española los pasó parte en el frente madrileño —el Madrid del «¡No pasarán!»— y en el de Toledo; cuando la paz llegó, el soldado vencido —después de pasar corto tiempo en un campo de concentración— tuvo que incorporarse al ejército vencedor en el que permaneció varios años, años en que murieron su madre y su padre.
Lector infatigable, estudioso independiente, Millán alternó su vida de trabajo con la preparación para algo más substancial. Y mientras fue tipógrafo, o encargado de sección o regente de imprenta, o jefe de producción de una importante firma editorial, escribió, pensó…
En 1952 vio la luz su primer libro —Hombre triste—, después de haber fundado Agora, Cuadernos de Poesía, a los que siguieron las colecciones de libros poéticos Agora, Neblí y Lazarillo, también fundadas y dirigidas por Millán; y El laberinto, cuadernos de poesía.
(+) Leer textos de Rafael Millán



No lo recuerdo en este momento, pero creo que es verdad lo que usted dice, que no le dedicó ningún poema a Córdoba. En cambio a Castro del Río, su pueblo natal y a sus paisanos, si que les dedicó en abundancia. Tiene usted que tener en cuenta que Rafael no vivió en Córdoba capital.
Yo soy castreño, y aún con algunos buenísimos ratos en Casa Pepe de la Judería o en el Moriles, recuerdo a veces Córdoba con terror. Exámenes de conservatorio, del carnet de conducir, de las oposiciones.
Por ser de la provincia no hay que acordarse siempre de la capital (aunque yo naciera en la Cruz Roja, al laíto de la puerta de Almodovar), y más estando en el extranjero uno se acuerda de única patria que existe, que es la infancia. Y en este caso la niñez conduce a las riberas del Guadajoz, no del Guadalquivir.
Lleva usted toda la razón en su comentario, pero quiero aclararle que cuando hacía mención a este hecho, no lo hacía con intención de criticar la obra de su abuelo si no todo lo contrario. Mi crítica iba dirigida a esta ciudad dominada por señoritos y sotanas (SS) que mata o expulsa antes de nacer cualquier a atisbo de inteligencia para después renegar de su posición como la ciudad con más paro de Europa.
Por otra parte, no me negará que no es curioso el dato, ya que su abuelo si que tuvo mucha conexión con Córdoba, es por eso que elegí esta excelente fotografía en la que aparece fotografiado en la Puerta de las Bendiciones que es la entrada principal de la Mezquita.
Un cordial saludo Miguel.